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Su hijo menor avisó al 091, tras ver a su padre inconsciente en el suelo tras una caída. Se estaba asfixiando y dos agentes le realizaron las labores de reanimación, cruciales para salvarle
«Mi mayor agradecimiento al Cuerpo Nacional de la Policía. Sin su actuación, mi marido estaría muerto». Es el resumen de la historia vivida por una familia de Pozuelo de Alarcón hace unos días.
Todo comenzó cuando su hijo, menor de edad, llamó al 091 a las 21.37 horas. Halló a su padre tendido en el suelo e inconsciente, a causa de una caída en la que se golpeó en la cabeza. Estaba muy nervioso, pues sangraba a causa de una brecha que tenía en la frente y, además, presentaba síntomas de asfixia: se estaba tragando su propia lengua. Su situación era desesperada.
De inmediato, acudió hasta el lugar, situado en la calle de Diamante, una patrulla de Grupo de Atención al Ciudadano (GAC), que acababa de realizar un servicio en la zona. Mientras un agente le realizaba maniobras de reanimación cardiopulmonar al herido, su compañero avisaba al 112.
Poco después, acudió una ambulancia básica del Summa, compuesta por dos técnicos; es decir, sin médico y sin los instrumentos adecuados para poder realizar una reanimación completa a la víctima.
Agentes en prácticas
Los dos agentes, que estaban en prácticas, junto a los dos técnicos, prosiguieron la reanimación durante 20 minutos. Uno de los policías -ambos habían realizado un curso de servicios sanitarios-, se encargó del herido y le sujetó la cabeza para abrirle las vías respiratorias hasta que llegó la UVI móvil.
Cuando lograron estabilizar al paciente, el Summa le trasladó hasta el Hospital Puerta del Hierro, en donde ingresó en la UCI con pronóstico reservado. Los servicios sanitarios felicitaron «in situ» a los agentes por su intervención, crucial para el lesionado, al igual que la esposa, muy emocionada por todo lo sucedido.





