El inmenso talento del italiano Andrea Pirlo sigue intacto a sus 33 años. Así lo demostró contra España en la Eurocopa 2012, en una de las mejores temporadas de su carrera, en la que condujo al Renacimiento de la Juventus, último campeón de la Serie A.
El verano pasado, el Milán dejó marchar a Pirlo, al finalizarle el contrato tras diez años seguidos con los «rossoneri». Craso error. La Juve hizo "el negocio del siglo", según el portero Gianluigi Buffon, su capitán en el club y en la selección.
Pirlo siempre toca la bola suave y juega con mucho panorama, poción mágica en la Juve de esta temporada y de Italia desde 2002. Su pase en profundidad para Antonio Di Natale fue un ejemplo de esas pinceladas, que se clavan como un bisturí de cirujano.
El actual seleccionador de Irlanda, Giovanni Trapattoni, que lo hizo debutar en la «nazionale»' el 7 de septiembre de 2002 contra Azerbaiyán, lo llama "Zico delante de la defensa". "Pirlo es indispensable", afirma el seleccionador irlandés, que se lo debe cruzar en el último partido del grupo C, que completan españoles y croatas. "Es la rotonda de todas las acciones en el equipo", apunta «Trap». "Más que un bloque Juve —había seis juventinos en el arranque ante España—, es un bloque Pirlo", asegura el veterano técnico italiano.
Pirlo es el hombre por el que pasan todos los balones, el arquitecto, el que pudo sostener solo la comparación con el triángulo mágico español Silva-Xavi-Iniesta. Asistente y líder, también se ha forjado imagen de ganador. No pierde un partido en la liga italiana desde el 1O de diciembre de 2010, y se presenta con un palmarés extraordinario, con dos títulos de Champions (2003 y 2007) y una Copa del Mundo (2006).
A la eterna elegancia de Pirlo se une una Italia en alza, que parece resurgir cuando muchos la pensaban hundida y arrodillada frente a España, acosada por la crisis del «Calcioscommesse» sobre los partidos amañados.






