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La izquierda y sus terminales medáticas exhiben un patético cinismo al valorar la ayuda al sistema financiero
La respuesta de la izquierda y de sus terminales mediáticas al plan de ayuda al sistema financiero es de un patetismo atroz, pues, en lugar de entrar en el fondo del asunto, se han quedado con una palabra -"rescate"- para tratar de echar agua al vino de una inyección multibillonaria que puede invertir el curso del destino y catapultarnos a la recuperación. Vamos a ver, listillos, ¿dónde estábais cuando el anterior Gobierno presumía de sector financiero, mientras algunas de las más grandes naciones de Europa recibían ayudas para tapar los agujeros de sus bancos?.
Por entonces, nuestras cajas ya estaban podridas, pero era mejor presumir de "champions" y de jactarse de ser más fuertes que Francia. ¿Dónde estábais vosotros, compañeros?, tan prestos ahora a cuestionar lo que no admite de dudas: que si este sábado España no hubiera logrado la ayuda de sus socios comunitarios, las consecuencias habrían sido funestas.
Ese discurso apocalíptico según el cual España ha claudicado es de una vesanía supina. Obviamente, lo mejor sería no tener que recibir ayuda, pero las circunstancias son las que son: el Gobierno de Rajoy heredó una España en quiebra y todos sus esfuerzos se han orientado a evitar el desastre. Parece que os molesta haber salvado el pellejo. Lo que ocurrió el sábado es que escapamos del infierno, lo que no significa que no haya que seguir remando durante mucho tiempo para tratar de arreglar la España devastada que dejó Zapatero y ese socialismo que ahora se abraza al cinismo para tratar de ocultar su responsabilidad durante ocho años de gobierno





