«Como puede imaginarse, residir en este sórdido y degradado escenario no es nada agradable». De esta forma le explica por enésima vez el médico toledano, Jacinto García, en una nueva carta al alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, la situación en que se encuentra la zona de la Bajada del Pozo Amargo y el Cobertizo. Y es que el enorme inmueble que ocupa la mayor parte de la manzana entre estas calles (y que al parecer va a ser destinado a hotel) lleva más de diez años en un deplorable estado de ruina y abandono, «lo cual afea una zona especialmente céntrica y turística, a apenas un minuto del Ayuntamiento y a algo menos aún de la entrada a la Catedral por la Puerta Llana». Además, «numerosos son los gatos que habitan en este ruinoso solar y que merodean por lo alrededores rompiendo las bolsas de basura y esparciendo su contenido». La pared exterior en la Bajada del Pozo Amargo, además de presentar numerosos desconchones y pintadas, acumula restos de basura en los huecos de las ventanas tapiadas. Y hace más de un año que en esta misma calle permanecen abandonadas cuatro vallas metálicas de Gas Natural y el Cobertizo del Pozo Amargo «presenta un aspecto todavía más degradante».
En la carta, lamenta también que «este deplorable panorama, (...) es el único que han visto mis tres hijos, menores de diez años, en toda su vida. Y esto me apena e incluso, en ocasiones, me hace dudar de si realmente acerté al apostar por vivir en el Casco recuperando con mimo y esfuerzo una desvencijada vivienda (rehabilitación doblemente distinguida con el Premio Sixto Ramón Parro y el de la Real Academia), o si por el contrario fue un error, una nefasta decisión, a la vista de lo expuesto».
Y entre otras las propuestas que plantea para su recuperación, como la limpieza y el adecentamiento, tapar con una lona con motivos artísticos el inmueble pendiente de rehabilitación.







