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La afluencia de público al parque del Retiro durante la Feria del Libro no se ha visto reflejada en las ventas. Es el dato que arrojan las primeras cifras reveladas por los expositores: la recaudación ha caído un 19% respecto del año anterior. La Feria ha facturado cerca de 6,5 millones de euros, un millón y medio menos que en la edición de 2011.
Los datos facilitados por los organizadores a la agencia EFE constatan las previsiones más negativas del sector, tocado por la crisis económica pero también por la inminencia de un cambio de modelo en el mundo editorial. Teodoro Sacristán, director de la Feria, ha afirmado hoy que «es evidente que la crisis ha hecho daño», pero mantiene que el encuentro «ayuda, y mucho, a todos los expositores con unos ingresos que le hacen llegar al mes de septiembre». Especialmente a los libreros, «que pasan por un momento de UVI», apunta Sacristán.
Las cifras del evento constatan el descenso de las ventas durante el último año
Por otra parte, el director ha admitido que «puede que haya bajado algo la afluencia». Pero hay un dato evidente: «No todos los oteadores son compradores», expresaba un librero el primer fin de semana de Feria. Los escritores son un gran atractivo para el público. La venta puntual de ejemplares contribuye, pero no garantiza el éxito –comercial– de la cita.
Cambios futuros
Teodoro Sacristán supone que los resultados de la feria de Madrid obligarán a «replantearse la edición». «Esto va a ser un revulsivo para muchas cosas», señala. Los organizadores se enfrentan al reto de dar al evento una nueva dimensión cultural, didáctica y, por supuesto, comercial.
El mercado digital, por ejemplo, avanza sin que la Feria parezca tener «espacio» (literal y metafórico) para los libros electrónicos. David Trías, director literario de Plaza y Janés, señalaba hace unos días que el carácter «tan tradicional» que tiene la cita la hace «resistente a los cambios». Cambios que ya se han producido y que se seguirán produciendo con o sin ella.






