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El mayor pesar de la directora del Instituto Público Leopoldo Cano de Valladolid, Eva Álvarez, es trasladar a los padres y a toda la sociedad la realidad de que «los profesores trabajamos duro más allá de nuestro jornada laboral en favor de la escuela pública». Por ello, considera que debería plantearse una línea de comunicación específica para dar a conocer estos proyectos a la sociedad, destacando la voluntariedad y desinteresada implicación del profesorado. A pesar de ello, dice que no renunciarán a seguir adelante.
De la misma opinión es Nieves Rosales, directora del Virgen de la Calle de Palencia: «Llevamos muchos años trabajando y haciendo muchas horas en nuestro tiempo particular, y ahora se nos exigen tres horas más de clase, lo que significa más alumnos, más exámenes que corregir en casa». Rosales teme que el próximo curso será muy complicado mantener los resultados del contrato-programa, a pesar de los frutos ya alcanzados en su instituto en 1º y 2º de la ESO, con notables problemas de aprovechamiento académico, pasando de un 10 por ciento de aprobados a un 40%.
A ello se añaden los recortes presupuestarios en la Consejería de Educación, como reconoció su titular el pasado lunes. Esta coyuntura ha llevado a frenar en seco el suministro de material informático de miniordenadores y pizarras digitales, contemplado en los contratos-programa, como ha sucedido en el colegio San Juan Bautista de Carbonero el Mayor (Segovia).






