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«Supone más trabajo y más esfuerzo para el profesorado, y la Junta tiene el compromiso de ayudar, agradeciendo el trabajo que se hace de forma voluntaria para tener éxito». Con este reconocimiento del consejero de Educación, Juan José Mateos, se dirigía, a principios de esta semana en el Instituto Público Virgen de la Calle de Palencia, a los responsables del casi medio centenar de colegios e institutos de la Comunidad que han suscrito un contrato-programa, comprometiéndose a alcanzar objetivos específicos de cara al éxito escolar.
El modelo de contrato-programa, que comenzó a implantarse experimentalmente el curso pasado, vincula recursos a resultados y favorece una mayor autonomía de los centros al permitir que colegios e institutos busquen la adaptación a cada contexto para obtener resultados eficientes, sin dejar de contar con una supervisión externa posterior como proceso de mejora. Por una parte, el centro educativo asume la responsabilidad de lograr los objetivos incluidos en el contrato y la Administración educativa dota al centro de recursos humanos y materiales.
Ejemplo de capacidad de adaptación a las necesidades propias es el Instituto Público Virgen de la Calle —pionero en los contratos-programa con el Galileo de Valladolid—, donde «tenemos grupos flexibles en Lengua y Matemáticas de primero y segundo, de tal manera que se agrupan alumnos por su nivel y no por el curso en el que están matriculados», indica la directora del centro, Nieves Rosales, quien precisa que el profesorado implicado en esta iniciativa es «voluntario». Como paso previo para lograr el éxito escolar, el Virgen de la Calle busca mejorar la convivencia escolar, pues este centro asume estudiantes «disruptivos» de otros institutos y alumnado con un alto índice de absentismo y abandono escolar como los de etnia gitana. Ante esta situación, la Consejería ha dotado al centro de un profesor-técnico de servicios a la comunidad que busca mejorar las habilidades sociales y otro para ampliar el horario en inglés.
De hecho, los contratos-programa tienen como objetivos el incremento del éxito escolar, académico y competencial del alumnado, con referencia explícita al conocimiento de otras lenguas y culturas y la adquisición de las competencias básicas en las etapas de la enseñanza obligatoria para favorecer posteriormente la continuidad en su formación. En esa senda está el Instituto Público Leopoldo Cano de Valladolid, donde antes asumir el compromiso específico del contrato-programa lleva desde hace seis años trabajando en el bilingüismo español-francés. Su directora, Eva Álvarez, precisa que con la educación bilingüe el alumno mejora también aspectos de convivencia social a través de los intercambios y desarrollar habilidades comunicativas orales y escritas, una de las grandes carencias del actual alumnado.
Formación permanente
En todo este proceso, la formación del profesorado es permanente, especialmente en aspectos idiomáticos y en la gestión de las nuevas tecnologías como fines educativos en todos los centros educativos implicados en el proyecto de la Consejería de Educación. Así, el Colegio Público San Juan Bautista de Carbonero el Mayor (Segovia) incluyó por iniciativa propia en el contrato-programa firmado con Educación la formación de los profesores en materias como las nuevas tecnologías para su aplicación en lograr los tres objetivos prioritarios: éxito escolar, convivencia escolar y relación centro-familias. Desde la Consejería de Educación se ha dotado al colegio de un docente a media jornada.
Como indica su directora, Mónica Gambra, un colegio en el ámbito rural tiene condicionamientos específicos para sus estudiantes, como es, por ejemplo, una menor oferta cultural en su entorno. «Todos estamos implicados en optimizar los recursos para mejorar la atención al alumnado», afirma Gambra, quien recuerda que este colegio segoviano ya había elaborado anteriormente un catálogo de servicios como compromiso ante los ciudadanos de su ámbito de actuación (252 alumnos de siete municipios y 24 profesores). Así, el San Juan Bautista ha creado en su página web la aplicación «El consejo del mes», donde se ofrece a los padres estrategias de actuación para desarrollar hábitos de estudios en sus hijos o planificar actividades para las vacaciones.
Con el curso a punto de concluir, la experiencia de estos primeros contratos-programa está siendo positiva. De hecho, los centros educativos implicados, a falta de pasar la evaluación final sobre los resultados alcanzados, ya están planificando la continuación el próximo curso con esta experiencia. Antes tendrán que pasar un examen. Para esa tasación se han creado unos indicadores con aplicación informática, a los que se añaden encuestas anónimas a las familias para conocer su opinión sobre la idoneidad de esta iniciativa.
Profesorado muy exigente
De todos modos, los centros disponen de tiempo suficiente para llevar a cabo las obligaciones contraídas, ya que al comienzo del curso escolar 2012-2013 las partes firmantes se reunirán para revisar el nivel de cumplimiento de los compromisos del curso anterior, incorporando, en su caso, las modificaciones que consideren oportunas, y confirmen los del curso que se inicia. En caso de acuerdo, se procederá a la prórroga inmediata.
Curiosamente son los docentes los más exigentes en todo este proceso. Así lo confirma la directora del Instituto Virgen de la Calle al reconocer que en su centro son los profesores los que peor calificación han dado, «pues su implicación es tal que aspiran a resultados aun más óptimos».






