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Alumnos de entre 6 y 13 años de la Escuela de Música y Danza de El Casar han creado su propia ópera, «La trampa final» que representarán el próximo 22 de junio
Son 30 alumnos de la Escuela de Música y Danza de El Casar, con edades comprendidas entre los 6 y los 13 años y se han embarcado en un ambicioso proyecto educativo, novedoso en Castilla-La Mancha: realizar su propia ópera. Un reto que se verá escenificado el próximo día 22 de junio con el estreno de «La trampa final».
Pero antes de llegar a este día han sido muchos los meses de trabajo y esfuerzo para hacer realidad este proyecto educativo denominado LOVA (La Ópera un Vehículo de Aprendizaje), incluido en el plan de actividades de la Escuela de Música y Danza de El Casar para el curso 2011/2012.
Y lo primero fue crear su propia compañía de ópera a la que decidieron llamar «El rayo rojo». Y desde la Escuela describen este nacimiento así: «Lo que empezó como un sueño loco, hoy día es una realidad en la que un grupo de pequeñas nubes, cargadas de ideas a punto de estallar, chocan y confrontan éstas para al final, producir entre todos un rayo de esperanza, una luz cargada de energía y ganas de cambiar, de despertar las conciencias de todo aquel que nos vea y sepa apreciar la fuerza de nuestro mensaje, tintado de rojo vida, color de las ganas por luchar, de la calidad, del gran amor».
Y a partir de ahí los alumnos, profesores, y también los padres, se distribuyeron el trabajo y, en función de sus habilidades, escribieron el libreto, diseñaron la escenografía, compusieron la música, confeccionaron el vestuario, los decorados, la iluminación...
Meses y meses de trabajo que, con la coordinación del profesor de la Escuela, Mario Galán, ha conseguido el objetivo del proyecto LOVA, «una forma diferente de aprender y entender el mundo, que pone la imaginación y la creación al servicio del desarrollo personal, en un entorno de aprendizaje democrático y participativo». Y el resultado final ha sido la integración de todos los conocimientos, habilidades y actitudes, de todos los valores éticos y emocionales que todos necesitamos para nuestro desarrollo, para la integración y satisfacción personal, dentro de lo cotidiano, lo disperso y lo inconexo; la integración de todos los alumnos, de las familias, no sólo en el proyecto, sino también en el proceso de aprendizaje, y de los profesores.







