Toledo

Toledo

Dios con músculo de harina

Compartir

Toledo. Corpus Christi. Toldos que recortan las siluetas de las calles y fraternizan las fachadas. Humo de incienso. Olor a cantueso y a tomillo. Jueves grande. Dios bullendo entre los oros del viril arropado por la inmensa custodia de Arfe

Día 09/06/2012

Toledo. Corpus Christi. Toldos que recortan las siluetas de las calles y fraternizan las fachadas. Humo de incienso. Olor a cantueso y a tomillo. Jueves grande. Dios bullendo entre los oros del viril arropado por la inmensa custodia de Arfe. Los creyentes sienten que la gratitud se derrama entre los hombres. Los no creyentes admiran fascinados lo que todos sus sentidos perciben. Toledo, Corpus Christi. Las raíces y la entraña están ahí, son algo vivo. Y Dios bullendo en el viril. El centro de la celebración. El punto de encuentro. El principio y el fin están ahí, donde la gente mira con los ojos de la plegaria. «Veros, Señor, es gozar. Y no veros, padecer». Me dejo llevar por la emoción y sube hasta mi mente la voz de los poetas. Lorca. Federico García Lorca, grande entre los grandes, homenajea a su amigo Manuel de Falla con la Oda al Santísimo Sacramento del Altar y escribe:

«…Vivo estabas, Dios mío, dentro del ostensorio.

Punzado por tu Padre con aguja de lumbre…».

¡Ay! Federico García, ¡qué oda tan hermosa ésta en alejandrinos blancos, en la que cantas al misterio eucarístico como remedio para un mundo sin sentido. Qué desamparado sentimiento de indefensión y de abandono preside muchos de estos angustiados versos, en los que el Dios presente en la Eucaristía vence las desmesuras con las «semillas de la alegría».

«Es así, Dios anclado, como quiero tenerte.

Panderito de harina para el recién nacido.

Brisa y materia juntas en expresión exacta,

por amor de la carne que no sabe tu nombre.

Es así, forma breve de rumor inefable,

Dios en mantillas, Cristo diminuto y eterno,

repetido mil veces, muerto, crucificado

por la impura palabra del hombre sudoroso».

Toledo entoldado es el Corpus Christi. Y el Corpus Christi es el Sacramento entre esas trémulas campanillas que anuncian la custodia. Sendero de sombra, procesión; es el camino lo que cuenta y no el destino. Y en el centro la Hostia Consagrada. Preciosas las imágenes que nos deja el poeta de Fuentevaqueros, de quien no tengo constancia que conociera el Corpus, aunque sí era hermano de la Orden de Toledo:

«¡Oh Forma sacratísima, vértice de las flores,

donde todos los ángulos toman sus luces fijas,

donde número y boca construyen un presente

cuerpo de luz humana con músculos de harina!

¡Oh Forma limitada para expresar concreta

muchedumbre de luces y clamor escuchado!

¡Oh nieve circundada por témpanos de música!

¡Oh llama crepitante sobre todas las venas!».

Luz. Historia que ocupa lugar, no solo tiempo. Perfil profundo de la emoción de una ciudad que acoge y se aprieta como una cadena de manos. La paz sea con vosotros. Es el Corpus Christi. Es Toledo.

Dios con músculo de harina
Antonio Illán Illán
  • Compartir

publicidad
Últimos vídeos

Zapatero: "Es que sé lo difícil que es ser...

Lo último...

Hemeroteca

La portada de...

Un día en tu vida:

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.