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Las calles de Elche de la Sierra se engalanan esta noche con un trabajo tan artesanal como efímero, las alfombras de serrín, para conmemorar el Corpus Christi
Espectaculares, vistosas, coloridas y muy artesanales. Son los comentarios que se escuchan cada fin de semana posterior a la festividad del Corpus Christi en el municipio serrano de Elche de la Sierra, en Albacete.Cada año, desde 1964, 600 personas trabajan durante toda una noche para vestir sus calles de asombrosas figuras religiosas.
Los motivos cristianos centran las tradicionales alfombras de serrín. Adornados con figuras geométricas y florales, los elcheños se afanan esta noche en mostrar un arte tan tradicional como efímero y lo hacen en tres plazas y en 27 tramos de calle. «Las 30 peñas alfombristas han elegido plaza y calles de acuerdo a la clasificación conseguida el pasado año», explica Llanos Martínez, portavoz de la Asociación de Amigos de las Alfombras del Corpus.
Meses antes al Corpus Christi, preparan los moldes para los motivos florales y ornamentales porque «las imágenes religiosas se hacen a mano», desde las diez de esta noche hasta aproximadamente las 9 de la mañana del domingo. Un trabajo «muy cansado» porque la confección de las alfombras requiere adoptar una postura «agotadora». «Estamos de rodillas, casi agachados, muchas horas» y ello obliga a un gran esfuerzo que sin duda se ve recompensado por la visita de 30.000 personas a un pueblo de 3.500 habitantes. «Viene gente de otras regiones y provincias, principalmente de Murcia, Alicante, Jaén, Valencia y Albacete capital, y disfruta de este arte durante las escasas tres horas de exposición».
Para dar un poco de orden a la visita, desde el Ayuntamiento y las peñas se ha establecido un «recorrido circular por todas las calles y plazas participantes», recorrido que siempre se realiza por la derecha y que concluye cuando la persona vuelve al punto donde inició la visita. Con ello, «intentamos evitar que se pisen las alfombras porque hay calles muy estrechas donde no caben dos personas en la misma acera». No siempre se consigue. Están tan bien logradas que muchos visitantes no dudan en tocarlas para comprobar que efectivamente las alfombras están hechas de serrín. Emplean cerca de 4.000 kilos; cada vez menos porque «cada año se elaboran alfombras más finas, incluso de un milímetro».
El serrín que sobra se guarda en las peñas para elaborar las alfombras promocionales, las que se confeccionan para publicitar esta bella tradición en certámenes turísticos como Farcama.
Historia de una tradición
La tradición de engalanar las calles con alfombras de Serrín en España surge en Elche de la Sierra en el año 1964. Un año antes, Francisco Carcelén, un comerciante de Elche de la Sierra, en uno de sus viajes a Cataluña para la compra de material, coincidió con la festividad de la Octava del Señor visitando a unos familiares que vivían en Tarrasa, donde se hacían alfombras de pétalos flores en esta fecha en el barrio Del Campanet. Es posible conseguir el mismo efecto de los pétalos de flores con viruta tintada de color, dada la abundancia de serrerías existente en Elche de la Sierra en aquel entonces y el excedente de viruta consecuente.
La tradición de las alfombras de serrín comenzó en absoluto secreto, ya que ni el párroco tenía conocimiento. Tintaron la viruta y la escondieron en sus casas. La noche anterior al Corpus Christi de 1964, 12 mozos salieron por la noche de sus casas y realizaron las primeras alfombras «primitivas en materiales, primitivas en diseño, pero entonces más que nunca, sorprendentes».
Aquella mañana del 28 de mayo de 1964 los elcheños contemplaron sorprendidos aquella alfombra serpenteante que surgía en el recorrido de la procesión. Año a año la totalidad del pueblo se va involucrando en la realización de las alfombras. En el año 1971 se generaliza el uso del serrín que pasa a estar a disposición de todas las peñas.
La temible lluvia
Desde ese momento, solo un año los elcheños lloraron el vacío que dejó un sábado lluvioso sobre las calles de su municipio. La lluvia es su temido adversario pero el destino sólo ha permitido que eso ocurriera en 1992. El resto de los años, en alguna ocasión ha hecho acto de presencia la tarde del domingo, «cuando termina la procesión». Eso será pasado el mediodía. Está previsto que a las 11 de la mañana los niños que este año han tomado la Primera Comunión y la procesión pasen por encima de las alfombras.
Se preguntarán por la importancia del Corpus en Elche de la Sierra. Según la historia, el motivo hay que buscarlo en la etapa en que Elche de la Sierra y otros municipios de la sierra del Segura como Riópar o Yeste pertenecían a la Archidiócesis de Toledo. «El pueblo más grande de Albacete que pertenecía a la Diócesis toledana era Elche y puesto que en Toledo la fiesta del Corpus es su Fiesta Mayor, Elche heredó esta tradición y se convirtió, en este punto, en el faro reflejado de Toledo», asegura Llanos.




