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No, en el «pirulí»no hay platós de televisión. Y no, no es propiedad de TVE, sino de una empresa privada de servicios de telecomunicación. Los falsos mitos en torno a la torre nacieron en febrero de 1981, fecha en que empezó a elevarse. El edificio fue el más alto de la capital durante 25 años, hasta la construcción de los rascacielos del complejo Cuatro Torres Business Area. La cúspide de su antena rasga el cielo a 220 metros del asfalto de la calle O'Donnell.
En menos de un año, los planos del arquitecto Emilio Martínez de Velasco se habían hecho realidad y la aguja estaba preparada para cumplir un doble objetivo: garantizar la cobertura del Mundial de Fútbol 1982 y ampliar el alcance de la señal de radio y televisión en la Comunidad de Madrid. Sus Majestades los Reyes inauguraron el edificio el 7 de junio de ese mismo año (aunque, en realidad, la torre llevaba tres semanas funcionando).
Torrespaña empezó emitiendo dos canales públicos de televisión y cuatro frecuencias de radio. En la actualidad, distribuye la señal de 43 cadenas de televisión (toda la oferta nacional de la TDT más algunas regionales) y 27 emisoras de radio a más de 5 millones de personas en Madrid. ¿Cómo llega la señal al resto de los hogares del país? Roque Moreno, jefe de Zona de Torrespaña, explica el funcionamiento de la red de emisiones comparándola con un aspersor: «Desde aquí, el agua se lleva hasta las bocas de riego y luego se dispersa por todo el territorio».
El «pirulí» tiene ocho pisos y su altura total «pirulí» es de 220 metros
Hasta 1989, el «pirulí» perteneció a RTVE. Ese año, la infraestructura pasó a formar parte de Retevisión (Red Técnica Española de Televisión), un ente de carácter público. En 1996, la liberalización de las telecomunicaciones en nuestro país provocó la privatización de Retevisión, y tras varias compras, pasó a formar parte de Abertis en 2003.
Estructura
El fuste de hormigón (el cilindro que sostiene la cúpula) se levantó en tan solo 44 días. El espesor de la pared tiene 60 centímetros en la base y se reduce hasta los 30 a medida que gana altura. En su interior, la torre alberga dos ascensores (con una velocidad de subida de 1 m/s aproximadamente) y una escalera de caracol de 1.200 peldaños y menos de un metro de ancho.
La torre alberga dos ascensores y una escalera de caracol de 1.200 peldaños
El edificio tiene ocho plantas. En la primera y en las cuatro últimas se sitúan cerca de 400 antenas fijas y móviles. Las primeras que se instalaron se subieron por el ascensor o mediante poleas. Actualmente, las más grandes se elevan por piezas en el montacargas y se montan in situ. Encima de todas las plantas, a 170 metros de altura, se encuentra el mástil, el filo de la aguja: una estructura que pesa 15 toneladas y cuya «cima» puede oscilar hasta un metro por la acción del viento, explica el jefe de Zona.
Moreno bromea sobre la posibilidad de emplear la bandera de Colón (la más grande de España) como anemómetro. Pocos saben que se trata del hombre que pulsó el botón que «apagó» la televisión analógica en 2010. El frío aumenta en los pisos más altos. Abrazados por las antenas, la ciudad adquiere el aspecto de una maqueta a escala, y las raquetas de la M-30 bombean coches a 120 kilómetros por hora.











