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Móviles Iphone 4-S que ni siquiera han salido aún al mercado, joyas, relojes, ropa, bolsos, bebida, zapatos, ordenadores... Nada se resistía a la red de falsificadores desmantelada por la Policía, que se ha incautado de más de 200.000 productos y ha detenido a 27 personas, entre ellas un agente de Aduanas (no es un funcionario) del Puerto de Valencia. Era el encargado de tramitar la documentación de las toneladas de mercancía que entraban por ese puerto y de realizar labores de seguridad.
La han bautizado como «Operación Riqueza» porque todo lo que se movía a su alrededor era lujo y esplendor. El cabecilla, un hindú de más de 50 años, dirigía desde su chalé de Casteldefells (Barcelona) a todos sus hombres, un miniejército con vínculos familiares en el que hay hindúes, chinos, españoles y marroquíes. «Es una mansión con cámaras de seguridad y todo tipo de lujos. Él se mueve en Mercedes, Porsche Cayenne y BMW y tiene a sus hijos estudiando en Londres. Todo ello sin ninguna actividad económica lícita», explican los investigadores. Ya lo habían detenido en 2008 por los mismos hechos, pero había reconstruido su emporio.
El cabecilla fue detenido en 2008, pero había reconstruido su emporio
La mayoría de mercancía que llegaba por esta segunda vía se trasladaba a «caletas» de seguridad, con la connivencia del agente aduanero, y de ahí salía a Portugal, donde actuaba una parte de la red, una familia marroquí que también está vinculada con el tráfico de drogas y de armas.
Los móviles y todos los componentes electrónicos que entraban por Barcelona se distribuían en bazares de la costa mediterránea y Madrid con suculentas ganancias. Un ejemplo. Los compraban a 40 o 50 euros y los vendían por 150 (se han intervenido más de 5.000 móviles falsos). La calidad de las falsificaciones era muy buena.
Casi todos los detenidos tenían la nacionalidad española
El comisario Jesús Pacheco de la Udev destacó un dato inquietante: «Estamos ante una delencuencia organizada, itinerante y muy profesional que mueve millones de euros y que utiliza las ganancias obtenidas con este delito, poco penado, para financiar otros como el terrorismo». En esta operación los vínculos con financiación terrorista no han aparecido, pero es un hecho ya constatado. La próxima vez que usted compre un bolso falso o música en un mercadillo piense que quizá está ayudando a una organización terrorista.








