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Barack Obama puede recibir otro aviso de que las presidenciales de noviembre se le están torciendo si, como apuntan las encuestas, el gobernador de Wisconsin, el republicano Scott Walker, logra este martes mantenerse en el puesto. Walker, que llegó al cargo a final de 2010 con la ola del Tea Party, se ha visto obligado a someterse a una votación popular de revalidación del puesto, forzada por los demócratas, que critican los recortes de muchos de los beneficicios económicos de que gozaban los trabajadores públicos. Contra Walker se presenta Tom Barrett, el alcalde de Milwaukee, la mayor ciudad del estado.
Históricamente los candidatos demócratas a la Casa Blanca han ganado en Wisconsin
No hay, de todos modos, lecturas directas. Se estima que parte del voto que obtenga Walker se deberá a la preferencia de muchos electores de no acortar el mandato del gobernador y darle más tiempo antes de pronunciarse definitivamente sobre él. Por lo demás, las encuestas han mostrado un elevado porcentaje de indecisos, que al final podrían decantar momentáneamente la balanza hacia uno u otro lado.
Recortes presupuestarios
Walker fue elegido en 2010 gracias al auge en todo el país del Tea Party, que también llevó a que los respublicanos se hicieran con el control de las dos cámaras legislativas de Wisconsin. Con esa mayoría, Walker promovió duros recortes presupuestarios. Así, entre otras partidas, aplicó las tijeras a ciertos beneficios de que gozaban los funcionarios. Les obligó a pagar el 12,6% de su seguro médico y destinar el 5,8% de su sueldo a fondo de pensiones. Se trataba de privilegios logrados por los sindictaos en la negociación colectiva.
Además del argumento del déficit fiscal, Walker invocó una cruzada contra el poder sindical, acusando a los sindicatos públicos de lograr prebendas porque secuestran las negociaciones laborales. Eso llevó a grandes protestas de los funcionarios, a la intervención de los tribunales y finalmente al plebiscito sobre el propio gobernador.
La votación en Wisconsin coincide con primarias republicanas en California, Nueva Jersey, Nuevo México y Dakota del Sur. Con su triunfo en todos esos estados, Romney seguirá sumando delegados, más allá de la barrera para la nominación traspasada la semana pasada.









