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Daschner fue condenado a una multa de 10.000 euros por amenazar con la tortura al secuestrador del pequeño Jakob, que ya había matado. Sus padres al menos pudieron enterrarlo
En 2002, Jakob von Metzler, hijo de una familia alemana de banqueros, fue secuestrado por su profesor particular. Durante el interrogatorio de Magnus Gaefgen, el subjefe de la Policía de Fránkfurt dio órdenes de que se le amenazara con ser torturado, y el joven habló; dijo donde se encontraba Jakob. Pero ya estaba muerto, él mismo lo había asfixiado al poco de secuestrarle. Wolfgang Daschner fue condenado dos años después a una multa de 10.000 euros por ordenar las amenazas de tortura a Magnus, pero los padres de Jakob enterraron a su hijo.
En 2004, en el juicio a Marc Dutroux, un electricista belga desempleado y con numerosos antecedentes, el país entero asistió en estado de shock al relato de las atrocidades de este monstruo que secuestró, violó y mató al menos a dos menores, de hambre y sed. Dutroux fue detenido durante el secuestro de Julie y Melissa por otro asunto, y no pestañeó mientras permanecía en silencio en prisión sabiendo que las dos pequeñas agonizaban en su zulo.
Dutroux no pestañeó mientras las dos pequeñas agonizaban
En EE.UU. lo llaman «técnicas de interrogación mejoradas», y con ellas han conseguido eliminar a buena parte de la cúpula de Al Qaida, incluyendo a Bin Laden, sin que por ello hayan perdido su condición de democracia ante nadie. Pero aquí, eso ni se piensa, mucho menos se menciona. Se construyen cárceles con piscinas cubiertas y con televisión en cada celda. Y a los ciudadanos honestos, que jamás han hecho mal a nadie, si se les cruza un bastardo depredador y se fija en ellos, se joden; para el resto de sus vidas.





