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La crisis de la deuda se agudiza y las recetas de austeridad de Ángela Merkel demuestran ser cada día más ineficaces. Por eso gana enteros entre los socios comunitarios la idea de crear una «deuda única europea», a la que, sin embargo, Merkel cierra la puerta una y otra vez.
Los eurobonos son emisiones conjuntas de deuda para todos los países de la Unión Europea. La creación de esta figura supone que la deuda alemana sería la misma que la deuda española, o la portuguesa: el pasivo ya no sería de cada país, sino de toda Europa.
El Banco Central Europeo (BCE), se convertiría en un órgano al estilo de la Reserva Federal americana y al contar con la garantía de su respaldo, los inversores exigirían menos intereses por adquirir nuestra deuda.
Ventajas e inconvenientes
Esa operación supone un respiro para los países más débiles (Grecia, España, Italia o incluso Francia), que podrían colocar su deuda mucho más barata. Las primas de riesgo bajarían, se acabarían las dolorosas medidas de ajuste, y sus economías recibirían un soplo aire fresco para poder crecer.
En cambio, para la solvente Alemania, adoptar los eurobonos supone riesgos. Su propia deuda sería menos rentable que ahora, ya que asumiría como propias las debilidades de todos los demás países. Por otra parte, existe la posibilidad de que se genere el efecto contrario: un incremento generalizado del endeudamiento europeo.
Desde que se propuso la creación de eurobonos en verano del año pasado, Alemania se ha negado siempre en redondo a que se aprueben.
Argumenta que es una medida que los tratados no permiten y que, en cualquier caso, antes de hablar de eurobonos, se debe hablar de integración fiscal. Es decir, los países deberían ceder soberanía en su política fiscal.
Según publicaba el domingo «The Wall Street Journal», Alemania podría llegar a apoyar los eurobonos y la unión bancaria si los demás países de la Unión Europea (UE) aceptasen ceder soberanía fiscal a Bruselas.
Sin embargo, el Gobierno alemán ha declarado exactamente lo contrario. Su portavoz, Steffen Seibert afirmó en una comparecencia pública que «en este momento la emisión de eurobonos no es la respuesta adecuada a la crisis». Seibert afirmó que deberían pasar «al menos dos años», para pensar «en un instrumento semejante».
La discusión de los eurobonos hizo chocar a los dos «ejes» de la Unión en la ultima cumbre europea, cuando Merkel afirmó que «los eurobonos no son una contribución al crecimiento europeo», mientras el presidente francés, François Hollande defendió su implementación, con el apoyo de España, Italia y Luxemburgo.
Un problema de confianza
Marian Fernández, responsable de estrategia de Inversis Banco, explica que «lo que hace falta en el mercado es dinero y no se van a poder emitir eurobonos que cubran la cantidad de dinero que hace falta».
Además, para afirma que «lo que late en el fondo de la cuestión es un problema de falta de confianza en la eurozona». Y eso solo se resuelve con «una decisión política».
El problema es que, con Grecia dirigiéndose hacia la puerta de salida, y España con la prima de riesgo en niveles históricos, quizás no haya mejores alternativas para salvar Europa.







