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Las violentas protestas en Asturias se saldan con cinco detenidos y un agente herido
Los mineros han dejado los tajos por el asfalto de las ciudades y las carreteras, donde se manifiestan casi a diario durante estos días previos a la reunión de mañana con el Ministerio de Industria. Los sindicatos mineros advirtieron ayer que si la reunión de la mesa de seguimiento del Plan del Carbón va a ser «más de lo mismo», va a suponer «una dosis mayor de radicalización del conflicto que sería difícil de controlar».
Una advertencia que ya se materializó ayer en Asturias, donde la octava jornada consecutiva de huelga indefinida se saldó con cinco detenidos, un agente herido y la repetición de media docena de cortes de tráfico en las principales autopistas y carreteras de la región. Además, la Guardia Civil incautó «gran cantidad» de material «altamente peligroso» utilizado para causar disturbios. Por la tarde, los mineros también acamparon frente a la sede de la Delegación del Gobierno en Asturias, en Oviedo.
Los mineros también se manifestaron por las calles de Ponferrada, Palencia y León. En esta última capital, más de un millar de trabajadores destacaron, entre pitidos, insultos y ante una fuerte presencia policial, su intención de «dar continuidad» a sus reivindicaciones, que podrían llevar a «la lucha más larga y más dura en la historia del sector», según el secretario de la Federación de Industria de CC.OO. en León, Alberto González Llamas.
En esta ciudad, seis mineros iniciaron ayer un encierro en la Diputación Provincial, en concreto, en las dependencias que ocupa el PSOE en el edificio, aunque el acto más emotivo lo protagonizaron las esposas de los ochos mineros encerrados desde hace 16 días en el pozo «Santa Cruz», en El Bierzo. Las mujeres difundieron una carta remitida al Gobierno en la que demandan más sensibilidad con el sector del carbón y un esfuerzo por mantener la minería y «garantizar el futuro de nuestros hijos».
Las protestas responden al recorte previsto del 63% en las aportaciones de Industria al Plan de Carbón, aunque desde el PP y el Gobierno se insiste en recordar que buena parte de los males del sector vienen heredados de la gestión desarrollada por Miguel Sebastián en el Ministerio.
La incertidumbre se gestó en el «desorden» en el pago de las subvenciones a las empresas, con continuos atrasos sobre los plazos convenidos, una espiral que culminó con la entrega de ayudas con dinero correspondiente a este ejercicio. El dinero del último trimestre de 2001 no llegó hasta más de tres meses después. «La bola viene de muy atrás, de los 75 millones que adeudó el Gobierno socialista a las empresas mineras en 2011», apuntaba hace unos días el diputado nacional del PP por León Eduardo Fernández.






