Economía

Economía

La importancia de apellidarse Segura y refugiarse en la CNMV al abrigo de Mafo

Compartir

El presidente de la Comisión de Valores lleva dos años desaparecido en el combate contra la gran crisis financiera. Esta semana compareció por fin en el Parlamento para explicar lo que ya no tiene remedio

Día 04/06/2012 - 11.44h

¿Qué fue de la CNMV? La campaña de acoso y derribo contra el muy gastado gobernador del Banco de España, aparte de poner en solfa la credibilidad de todo el sistema financiero, ha propiciado también un excelente refugio para que el otro regulador de los mercados se marche de rositas, como quien no sabe o no contesta a ninguna de las escandaleras propiciadas por la gran depresión económica. Julio Segura se ha escondido detrás de la efigie desfigurada de su amigo Miguel Ángel Fernández Ordóñez después de pasar como ánima en pena por la Comisión de Valores. A Elvira Rodríguez, su más que probable sucesora, le espera una ingente tarea a partir de octubre, si no antes.

Razones de salud han atenuado durante los dos últimos años la actividad profesional del presidente de la CNMV que ha ido pasando el timón y el marrón de sus funciones como vigilante de la playa bursátil al vicepresidente de la casa, Fernando Restoy. Sea porque el primero sufrió un infarto hace un par de veranos o quizá porque el segundo tampoco se siente concernido en su responsabilidad subsidiaria lo cierto es que el supervisor se ha convertido en un coladero excepcional para esos emisores y colocadores que saben capitalizar como nadie la codicia de los inversores mal informados.

La irrupción en 2009 del ínclito José María Ruiz-Mateos puso de relieve el instinto básico de la Comisión de Valores para abstenerse de los grandes incendios que asolan a menudo los mercados financieros. Desde que Pilar Valiente decidió tirar de la manta en Gescartera sólo Manuel Conthe se atrevió a volar sobre el nido del cuco en la célebre opa de Endesa, con el lamentable resultado de que ambos redentores terminaron convenientemente crucificados. Julio Segura no tropezó en la misma piedra y, muy precavido, prefirió lavarse las manos con una serie de avisos a los navegantes de Nueva Rumasa que, a la postre, no han servido para impedir una estafa de casi 350 millones de euros.

La segunda en la frente ha generado si cabe mayor desazón entre los ahorradores particulares que han sido conducidos de manera ignominiosa a ese supuesto panal de miel bautizado con el singular epíteto de las preferentes; una de las grandes mentiras que de cuando en vez degradan la esencia de la actividad mercantil y el valor supremo de la confianza que debe presidir las relaciones bancarias entre proveedor y cliente. La Comisión adoptó de nuevo una postura de perfil dejando que un producto tan sofisticado y engañoso pudiera repartirse como si fueran caramelos de menta entre la multitud crédula de impositores ingenuos a plazo fijo y rédito escaso.

Luis de Guindos ha afeado la conducta del supervisor con una recriminación en el Senado que obliga a Julio Segura a ponerse las pilas en los cuatro meses que teóricamene aún le restan de mandato. El ministro de Economía no quiere que le ocurra en la CNMV lo mismo que en el Banco de España, donde ha tenido que penar con un gobernador replicante y encerrado en lo más oscuro del convento aprovechando el poco tiempo que ya le quedaba dentro. Mafo se ha marchado finalmente más contento que unas pascuas, como un mártir amordazado por el Gobierno y con las manos libres para contar las verdades del barquero en cuanto que la próxima semana ceda los trastos a su sucesor en el caserón de Cibeles.

El Partido Popular ha bloqueado la comisión de investigación sobre Bankia que el PSOE de Rubalcaba exigía con la boca pequeña ante la presión de Carmen Chacón. Al margen de los intereses que unos y otros tienen por correr un tupido velo lo cierto es que nadie puede arrendar las ganancias de un oscurantismo que socava la credibilidad de las instituciones encargadas de velar por el buen funcionamiento del sistema crediticio. Los 24.000 millones del agujero que Goirigolzarri dice haber encontrado bajo las alfombras levantadas a Rato serán sufragados a escote por todos los españoles y precisamente por eso alguien tendría que depurar las responsabilidades de lo que se entiende como una nefasta gestión política.

Los depósitos de Bankia están asegurados, más vale con el histórico manguerazo que van a obtener sus nuevos gestores. Pero no se olvide que hace menos de un año la entidad de crédito daba el campanazo en Bolsa mediante una oferta pública aprobada con todas las bendiciones de la CNMV, un organismo teóricamente obligado a prevenir para no tener que curar.

En el caso de Julio Segura ni lo uno ni lo otro. La Comisión ha pasado a mejor vida y con ella las esperanzas de toda la comunidad anónima de ahorradores e inversores particulares, sin lugar a dudas los grandes paganos de la crisis de valores; económicos y morales, que padece el país. Si será poco trascendente el papel del supervisor bursátil que nadie le ha impedido esta semana el paso por el Congreso de los Diputados. El todavía presidente de la CNMV ha cumplido el trámite de explicar a toro pasado los desaciertos de una gestión rudimentaria y muy poco efectiva. Ahora sólo le falta seguir el ejemplo del camarada gobernador y ahuecar el ala antes de que sea demasiado tarde.

  • Compartir

publicidad

Sigue ABC.es en...

Empresa
M. J. P. Las empresas serán las grandes perjudicadas por las refinanciaciones de los préstamos a la banca

La Bolsa

baja8.514,90Variación

-0,79

El mejor
MEDIASET 1,82%
El peor
INDITEX -2,39%
Últimos vídeos

De Guindos se muestra contrario al informe del IEF

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.