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Nadie descubrió al pastor que llevaba 14 años muerto por el olor de una pocilga

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Un sobrino suyo halló el esqueleto en un pasillo al decidir entrar tras oír una historia similar en el bar. En 2007 su mujer presentó denuncia para cobrar la pensión o divorciarse

Día 01/06/2012 - 14.27h

Vicente Elías Benito Palomino no era una persona muy sociable o al menos no lo fue en los últimos años de su vida (ahora tendría 73). Es la única explicación que encuentra la Guardia Civil para entender que pasara 12 o 14 años, aún no se ha concretado y podrían ser más, muerto en el pasillo de su casa, sin que nadie lo echara de menos y en una población, Cañizal (Zamora), que ronda los 500 habitantes. El esqueleto lo descubrió su sobrino el pasado miércoles cuando, tras oír en un bar el caso de un desaparecido que había sido hallado muerto años después, recordó a su tío.

José Benito se presentó en la casa de la calle Barreros, entró por una ventana a unos 4 metros de altura -la puerta estaba cerrada con llave- y horrorizado descubrió los restos. El sobrino avisó a la Guardia Civil que tampoco encontró a nadie que le facilitara una llave, por lo que tuvieron que forzar el portón de acceso. Ya en el interior, junto a la entrada, hallaron el esqueleto, en posición lateral y cubierto solo por una prenda de vestir azul en la parte superior.

Averiguaron que Vicente vivía solo y que no mantenía relación con ningún familiar, aunque estaba casado. Los agentes localizaron a su mujer, que habita en una localidad cercana, y ésta les contó que se habían casado en 1975, pero solo convivieron dos meses. No había vuelto a saber nada del ermitaño pastor trashumante que vivía allí donde su rebaño tenía pastos. En 2007, la mujer había interpuesto una denuncia por posible desaparición con el fin de gestionar una eventual pensión o bien solicitar el divorcio.

A Vicente nadie le buscó. Coincidiendo con la fecha en la que su sobrino cree que desapareció, los vecinos de Cañizal se enfurecieron con el pastor porque había dejado a su perro atado a la ventana con una lata de comida que se vació sin que su amo la volviera a rellenar. Manías u olvidos de huraño, pensaron. Nadie sospechó que el amo estaba muerto al otro lado de la puerta.

En la casa no había signos de robo (se encontró algo de dinero) ni de que la hubieran violentado. La Guardia Civil ha solicitado una muestra de ADN al hermano de Vicente para cotejarlo con la extraída a los restos encontrados. ¿Cómo es posible que nadie detectara el olor del cuerpo en descomposición?, se preguntaron los agentes. La respuesta tampoco deja indiferente: muy cerca de la vivienda hay pocilgas de cerdos. El olor no hizo a nadie sospechar.

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