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A falta de primeros servicios, Federer bien tiene recursos para superar las adversidades. Y ante Nicolas Mahut tuvo que hacer valer sus galones para terminar ganando al francés.
Roger Federer, que ya cedió un set en su anterior partido ante Adrian Ungur (6-3, 6-2, 6-7 (6) y 6-3) tuvo que volver a trabajar la victoria ante un Mahut impetuoso y volcado hacia el ataque. Vio el francés que el suizo languidecía con su servicio, otras veces imponente, y se metió en la pista para intentar forzar los errores del helvético.
Si bien Federer aguantó con ligereza en el primer set, un bajísimo 48% de primeros servicios en el segundo le condenaron a ir siempre a remolque, con lo poco a gusto que se siente en este papel. Y solo un break le bastó a Mahut para llevarse la manga y alargar su tiempo en la pista central, volcada en su jugador.
Recuperado el suizo de la frustración por perder el set, afiló su saque y con él los errores no forzados desaparecieron. Solo cinco en la tercera manga en la que se llevó por delante a Mahut, que se vio avasallado y él, consumido en su propia alegría. Federer no dio timpo a que le subiera la moral y encaró el cuarto set en apenas media hora.
Definitivo a la postre porque perdió su saque, pero ganó dos al francés, que jugó muy limpio y muy agresivo desde el principio hasta el final. Pero el suizo no quiso problemas. Arriesgó más y consiguió el premio del break en el undécimo juego, el más mental porque cuando el rival ya se ve en la muerte súbita, recibe el batacazo de restar para aguantar el partido.
El servicio se apiadó del suizo, que sigue su camino hacia la cuarta ronda donde lo espera su servicio se apiadó de él y cerró su tercer partido, segundo cediendo un set, para llegar a octavos con más tiempo en las piernas que sus rivales. Su siguiente rival, David Goffin, repescado en la fase previa, alcanzó los octavos tras superar a Luckas Kubot por 7-6, 7-5 y 6-1.






