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El adiós del brasileño Henrique, que no ha llegado a disputar ningún partido con el Barcelona, pone en entredicho la política de fichajes de Pep Guardiola al frente del conjunto azulgrana. Luces y sombras, pero siempre con un gasto excesivo cuando el técnico tenía que buscar fuera lo que no encontraba en La Masía.
En total, el Barcelona desembolsó unos 83 millones de euros en jugadores que no han tenido ningún protagonismo en el equipo. Algunos, como en el caso de Henrique o Keirrison, ni siquiera han llegado a vestir la elástica azulgrana, mientras que otros, como Hleb o Cáceres tuvieron que buscar una salida ante la falta de oportunidades.
Esos veinte millones de promedio tirados a la basura, apenas fueron mitigados con el traspaso de ida y vuelta de Chygrynskiy (ingresaron 15 de los 25 millones que costó en su día) y con el de Cáceres al Sevilla (alrededor de 3 millones de euros), además del ahorro que supusieron las cesiones de Hleb a la hora de pagar su ficha.
El asunto de los fichajes ha sido quizá el gran debe del entrenador catalán, que ni siquiera acertó con el fichaje estrella de la época Laporta. El sueco Ibrahimovic llegó a Barcelona a cambio de 70 millones de euros y salió poco después por algo menos de la mitad.






