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El trío valenciano vuelve al Palau de la Música, una de sus plazas fetiche, para presentar su duodécimo álbum de estudio, «Banda Sonora»
Hace apenas seis meses, ABC acompañaba a Presuntos Implicados en un recorrido por los lugares de la ciudad de Valencia que revisten mayor valor sentimental para la veterana banda de blues. En ese itinerario —diseñado por los dos miembros fundadores, Nacho Mañó y Juan Luis Giménez—, el Palau de la Música ocupaba un lugar primordial. En un momento de la entrevista, subidos de nuevo al escenario de la Sala Iturbi —vacío su patio de butacas como cualquier miércoles por la mañana—, los dos músicos rememoraban entre risas nostálgicas las anécdotas que rodearon la grabación en directo de «La Noche», uno de sus trabajos más emblemáticos.
El trío valenciano —completado desde hace seis años por la joven cantante Lydia Rodríguez, en sustitución de Sole Giménez— vuelve este sábado al auditorio valenciano para presentar su duodécimo álbum de estudio, titulado «Banda Sonora». Tras dos años y medio de trabajo, Presuntos Implicados vuelve a la palestra con una idea nunca antes concebida en España: versionar en español canciones clásicas del cine extraídas de películas como «La boda de mi mejor amigo», «Fiebre de sábado por la noche», «Moulin Rouge», «Oficial y caballero», «Cuatro bodas y un funeral» y «Desayuno con diamantes». Como precedente de este disco, encontramos en la carrera del grupo el disco «Versión Original» de 1999, compuesto entonces por canciones extraídas del inabarcable legado musical latinoamericano. Tanto en un caso como en otro, la intención no ha sido «reinventar» canciones sino ofrecer una versión fiel a la original, pero sin perder el «sonido Presuntos». «Hemos intentado aproximarnos a un sonido más pop jazz, pero en la vertiente del jazz más cercana a la bossa. Que la estructura sea pop, sin duda, pero buscando ese acercamiento a la bossa que artistas como Diana Krall suelen dar a sus temas», explica Juan Luis.
«El proceso de selección de canciones fue muy divertido aunque laborioso, porque primero hubo que grabarlas en inglés; luego adaptarlas al castellano y finalmente esperar a que los autores aprobaran las versiones. Nadie nos denegó los derechos —afirma el guitarrista—. Solo descartamos un tema de “Ghost” porque nos obligaban a utilizar una versión anterior en castellano que no nos pegaba, y otra de “Titanic”, que sonaba muy Disney».
Con el disco ya en la calle, la evaluación de los resultados corre ahora a cargo de los fieles seguidores de esta banda, a la que avalan tres millones de discos vendidos y catorce álbumes de platino. Todo un lujo en los tiempos que corren.




