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Tras la calma del Congreso regional popular viene el día a día de la acción de Gobierno, que se mueve ahora en arenas trepidantes, plagadas de problemas y con el incierto futuro que marca un tiempo que comienza a ser impredecible.
Los presupuestos, el problema del carbón o el Modelo de Ordenación del Territorio, sin olvidar la siempre comprometida suficiencia del sistema sanitario, son los grandes asuntos en la mesa de trabajo del Gobierno de Castilla y León, que en absoluto va a tener unos años tranquilos. Los presupuestos para este año llegan apenas 5 meses antes de que se presenten los correspondientes al año próximo y son presupuestos fuertemente restrictivos, que nos retrotraen a cifras del 2007. La necesidad de asegurar la prestación de los servicios esenciales, dejan prácticamente sin cifras a consejerías que hasta ahora habían sido el gran motor del gobierno. Uno tiene la sensación de que son historia los tiempos de las grandes obras o que lo que se conocía como «política del cemento y asfalto» ha pasado a mejor vida; no hay más que ver las cifras de la Consejería de Fomento para comprobar que en este ejercicio casi no va a haber ni para reposición de asfalto.
Al ahorro en el gasto se suma la caída de los ingresos, consecuencia del descenso de la actividad económica. La sociedad tiene miedo y su defensa es el ahorro, guardar para lo que pueda venir. Una especie de círculo vicioso que cada día parece más difícil de romper y que sin embargo es necesario hacerlo. En este sentido se confía algo en el plan de proveedores, que supondrá una importante inyección económica al sistema. Veremos cuánto se nota.
No es buena noticia que se reduzcan las ayudas al carbón y la situación se mantendrá, aunque suavizada, porque el Gobierno central está también atado de pies y manos. Y seguirá siendo una lucha abierta conseguir la suficiencia del sistema sanitario, una suficiencia que sólo podrá llegar la mano de un pacto por la Sanidad que saque al sistema del debate político y permita afrontar medidas que sean de aplicación para todos y que asegure la continuidad en el futuro. Los parches no sirven más que para pasar dolores puntuales, pero no para resolver el mal de fondo. PSOE y PP, como los principales partidos del espectro político, tienen mucho trabajo por hacer aquí.
El Modelo de Ordenación del Territorio es una necesidad y Juan Vicente Herrera lo tiene como gran prioridad. Castilla y León es diferente a todas las comunidades, porque tenemos 2.248 municipios. Se necesita la cuadratura del círculo para no herir susceptibilidades, contentar a todos, evitar duplicidades y optimizar los recursos. No sólo es un problema de figuras administrativas, también es de voluntades y más vale que dejemos de pensar que el sistema puede quedar como está, porque eso es lo único que es imposible. Casar la nueva Ley de Bases que prepara el Gobierno con el modelo en el que se trabaja en Castilla y León, es un reto para todos, pero sobre todo para el futuro de Castilla y León.





