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El pesimismo late en el Gobierno de Mariano Rajoy. Pesimismo porque, tras meses de duros ajustes y reformas, se considera que la crisis de liquidez que está padeciendo España no es un problema que pueda resolverse desde Madrid y su resolución escapa del control del Ejecutivo. España no puede salir sola, sostienen fuentes del Gobierno. Pero junto al pesimismo también se lanza una llamada a mantener la calma. Se reconoce que el Banco Central Europeo no ha movido ficha pero se confía en que lo hará en un plazo breve, aguantable. El Ejecutivo tiene las esperanzas puestas en la reunión que el BCE celebrará el próximo miércoles, a la que seguirá una rueda de prensa del presidente, el italiano Mario Draghi, de la que se espera una señal a los mercados. El mensaje de que se inyectará liquidez si es necesario bien a través de la compra de deuda o con nuevas subastas para los bancos. El compromiso con el euro que el presidente del Gobierno ha reclamado tantas veces en las últimas semanas.
España está haciendo lo que está en su mano
Y es que, según el Ejecutivo, la culpa de la nueva escalada de la prima de riesgo está en el referéndum que celebra Irlanda mañana sobre el pacto fiscal de la Unión Europea -necesita el apoyo de 12 de los 17 países de la Eurozona- y las elecciones de Grecia el próximo 17 de junio. Un «no» de los irlandeses abriría el temor a que el pacto fiscal, que necesita el apoyo de 12 de los 17 países que componen la Eurozona no lograra aprobarse y pondría en duda ela capacidad real de los gobiernos europeos para alcanzar los objetivos de déficit comprometidos. De los comicios helenos la preocupación es que den origen a un gobierno que rechace las medidas de austeridad comprometidas con Europa para acceder al segundo rescate.
La crisis de la economía española está inmersa en una crisis superior, la del euro cuya resolución escapa al alcance de España, sostienen en el Gobierno. El ataque de los mercados a la moneda única se está focalizando en los países más frágiles, los periféricos, el flanco débil como estrategia para dañar el corazón de Europa. Y tras los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal, los siguientes son Italia y España. De este reto sólo puede haber dos salidas o la Unión Europea lanza una respuesta contundente y sale fortalecida o, por el contrario, desecha.




