En Vídeo
En imágenes
Son las nueve de la noche y nadie se mueve, se juega un punto decisivo, como han sido los trece anteriores. Serena Williams resta ante Virginie Razzano, la francesa sirve para ganar el partido, pero se le resiste. Los calambres de las piernas y la fortaleza de la estadounidense fuerzan un octavo punto de partido. Es el último, para alegría de Razzano y depresión de Williams que dice adiós en el primer partido de un Grand Slam por primera vez en su carrera.
La pista central, en pie, despide a la quinta raqueta del mundo. Pero su despedida se ha alargado durante todo un set en el que intentó remontar desde el 5-0 y que ha llevado 60 minutos. Toda una hora de sufrimiento y continuos cambios de poder. Al final, la sorpresa salta en la pista y los aficionados aplauden largamente a las luchadoras. Williams se va rápida, esperando la redención en el vestuario; Razzano, ganadora que llora el cansancio bajo la toalla, recupera el aliento y el descanso en sus piernas. No olvidará este partido en mucho tiempo, su cuerpo, castigado hasta las tres horas, tampoco.
Razzano, que jugó el pasado año el torneo parisino solo unos días después de la muerte de su marido, se levantó en el segundo set en el que perdía 5-1 en la muerte súbita y arrasó en el tercero hasta que su cuerpo dijo basta y el orgullo de Serena Williams intenó la remontada. Un break y un eterno juego final con 6 bolas de break y 8 de partido. «Lo intenté, pero he cometido muchos errores», comentaría Williams en la rueda de prensa posterior al partido. Sí, pero también las ganas de Razzano tuvieron mucho que ver en la primera gran sorpresa del torneo. Amarga derrota de Williams en primera ronda, dulces las lágrimas de Razzano dedicadas a su marido.





