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Con la llegada de las últimas jornadas se resuelven los frentes que aún mantienen abiertos los campeonatos y aumenta el nerviosismo. Los implicados se vuelven más y más suspicaces y aparecen las sospechas. Así, después de las que enturbiaron el final de la Liga BBVA, con las acusaciones de Quique Pina, presidente del Granada a Agapito Iglesias, dueño del Zaragoza y la querella criminal con la que respondió éste, ahora le llega el turno a la Liga Adelante. Un partido por el que pasan buena parte de las opciones de ascenso a la máxima categoría del fútbol español tiene a todos los implicados, directa e indirectamente, en tensión.
A Celta de Vigo y Córdoba les basta un empate para alcanzar los objetivos que todavía tienen a su alcance. Los gallegos necesitan el punto para asegurar el ascenso directo a Primera mientras que los andaluces estarían en el playoff de lograr como mínimo la igualada. Y ambos se verán las caras este domingo (19.30 horas) en Balaídos en el último partido del presente ejercicio, con lo que muchos ya dan por hecho que la 'X' está servida.
En ese sentido se han pronunciado ya algunos jugadores del Valladolid, que reconocen que es más que probable que su rival por el ascenso directo logre el empate que haría inútil su posible victoria ante el Guadalajara.
No sería la primera vez que sucede en España. Es lógico que en estos casos en que dos equipos llegan a un partido decisivo con la necesidad de empatar, la igualdad acabe reinando en el marcador. Ni siquiera es necesario pactar con el contrario. Si un conjunto observa que su rival da por bueno el resultado suele evitar romper las hostilidades. Y en ocasiones esto es tan evidente que los partidos pueden acabar incluso sin tiros a portería, como sucedió, curiosamente, en un Valladolid-Celta de 1994 (0-0).
Los implicados apuestan por la victoria
También es habitual que los protagonistas descarten antes del choque la posibilidad de un acuerdo con su rival. Así lo han hecho ya los entrenadores y jugadores de Celta y Córdoba. Paco Herrera, técnico del conjunto gallego ha reconocido que «el empate beneficia a los dos, está claro, pero nosotros no podemos apostar por esa circunstancia. La prueba es el partido con el Nástic. Íbamos ganando, decíamos estamos bien como estamos, atrás, defendiendo, y casi perdemos nuestras opciones».
Sin embargo, también admite que el planteamiento de su equipo puede variar con el paso de los minutos: «Debemos ir a jugar como nosotros jugamos. Después no sé a qué nos llevarán las circunstancias del partido. En función de cómo vaya el partido, más que lo que el entrenador ordene, la mente de los jugadores va a decidir. Pero nuestra primera idea es ir a por el partido».
Y del mismo modo se expresaba Paco Jémez, entrenador del Córdoba: «Pacto, no. Pero a los dos nos interesa. Juegas de forma diferente cuando te vale el empate que cuando necesitas ganar. Los equipos no tienen por qué hacerse daño».
Se da la curiosa circunstancia de que el enfrentamiento entre ambos correspondiente a la primera vuelta no contempló cambios en el marcador. ¿Sucederá lo mismo este domingo? Hasta el pitido final en Balaídos se mantendrán las dudas...






