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Fermín Spínola: «Me quedo con algunos muletazos sueltos que he pegado a mis dos toros, y con los olés de esta plaza, que se entrega como ninguna cuando ve algo bueno».
Serafín Marín: «Si agarro un espadazo como Dios manda hubiese cortado oreja seguro. Una pena porque me hacía mucha falta un triunfo aquí en Madrid. Pero bueno, creo que he estado con actitud y por encima de ese primero mío, un toro enrazado y exigente que si le dejabas puesta la muleta iba, pero al tercer pase ya protestaba y echaba la cara arriba. Creo que he cuajado una faena firme y de haberlo matado hubiese conseguido una oreja».
Rubén Pinar: «¡Qué rabia. Mira que hemos sido generosos con el toro tanto en el caballo como en la muleta, dándole todas las ventajas para ver si acaba entregándose. Pero nada. Es verdad que el toro se ha movido mucho y enrazado, pero cuando se arrancaba no sabía si iba a venirse al engaño o al cuerpo», declaró a Efe.







