El alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, hizo ayer un llamamiento a la participación activa en los actos programados para la «Noche Toledana», y realmente fue escuchado. Cientos y cientos de personas se echaron ayer a las calles del Casco Histórico, animados por la agradable temperatura de la noche, la música, las luces y demás ingredientes que comenzaron a hacerse presentes en esta nueva convocatoria que, entre otros aspectos, conmemora el 25 Aniversario de la declaración de Toledo como Ciudad Patrimonio de la Humanidad.
Esta «estrategia de dinamización de la economía local», como denominó ayer el alcalde a esta nueva Noche Toledana, extiende sus sones y colores durante 25 horas en el devenir de una ciudad que está de fiesta y que espera animosa —en medio de la agobiante crisis económica—otro nuevo Corpus que llega ya mismo: el próximo miércoles se pronunciará el pregón anunciador.
Dice Page estar «obsesionado» con no paralizar la ciudad e impulsar iniciativas, porque éste es, precisamente, el significado de «La Noche Toledana», «no solo repetir las cosas, sino crear cosas nuevas y darle a la imaginación para que con el mismo presupuesto se genere un ambiente optimista y posibilista». Con nuevos actos, la Noche de ayer extiende sus brazos al día de hoy,









