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La Fundación de Patrimonio busca desvelar los otros enigmas de la famosa portada de la Universidad de Salamanca
El reclamo puede acabar eclipsando el objetivo por que se tiende la trampa, tal como le ocurre en la fachada de la Universidad de Salamanca, visitada por cientos de miles de turistas todos los años para buscar en este retablo pétreo plateresco del siglo XVI la rana posada en una calavera. Logrado ese objetivo, el resto de la enorme portada prácticamente pasa desapercibida. Superar «el efecto rana» es uno de los objetivos, que no el principal pero sí sustancial, del proyecto que desarrolla la Fundación de Patrimonio Histórico de Castilla y León (FPH) en este monumento.
Así lo explicó ayer Joaquín García Álvarez, arquitecto de la FHP, en la conferencia que ofreció ayer en la Bienal de la Restauración y Gestión del Patrimonio (AR&PA 2012) en torno al proyecto de gestión y difusión de la Fachada de la Universidad de Salamanca. Lógicamente, los trabajos que ya es están desarrollando sobre este edificio, con un andamio que permitirá visitas, busca esencialmente conocer la «salud» del mismo, sobre todo calibrando el comportamiento de la piedra de la fachada tras la restauración efectuada en 1984.
Este chequeo coincidirá con la habilitación de un ascensor en el andamio instalado para visitas turísticas durante los próximos cuatro meses. En breve se habilitará una web para poder comprar entradas para poder disfruta cara a cara de una fachada que esconde aún grandes enigmas sobre su construcción y simbología. Precisamente por ello, recalcó García Álvarez, esta iniciativa de la FPH es una oportunidad para transcender «la llamada de la rana» para descorrer la cortina que vela toda la riqueza histórica, estética y cultural de la fachada, uno de los monumentos de obligada visita en la ya de por sí monumental ciudad de Salamanca.
Respuestas plausibles
Algunas de las preguntas a las que se les buscan respuestas plausibles son saber el propósito oculto por el que se construyó la fachada o los «mensajes» encriptados esculpidos en ella. De hecho, se ha comprobado que está inclinada, de tal modo que la parte superior protege de la lluvia a los parámetros inferiores de esta espectacular portada. Pero también cabe la posibilidad que ese inapreciable desvío de la vertical busque el efecto de la proyección escénica ante quienes contemplan la fachada a pie de plaza.
El equipo que trabaja en este proyecto no sólo es multidisciplinar — empleado desde técnicas tradicionales de arqueología hasta tecnología puntera para hacer mapas en tres dimensiones de la fachada—, sino que también busca ir más allá del mero trabajo técnico con una apuesta decida por la divulgación, que se traduce en un punto informativo junto a la fachada, que permanecerá una vez concluya el estudio. Además, se han programado una serie de conferencias más especializadas sobre el monumento y los trabajos que se están realizando.
Como recordó García Álvarez, la fachada de la Universidad salmantina no deja de ser una gran web que desvela múltiples historias según el punto al que se mire. Y para ello, la rana debe ceder parte de su protagonismo con el resto de compañeros de escena.






