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El director general de Renta 4, de paso por Gran Canaria, analiza el momento económico
De visita en Gran Canaria para participar de un encuentro con empresarios de la isla, Jesús Sánchez Quiñones, director general de Renta 4, ha conversado esta semana con ABC sobre la actualidad económica de España y sus derivaciones en Canarias.
—Teniendo en cuenta las debilidades estructurales de la economía canaria, ¿le parece que una perspectiva que incluye una posible explotación petrolera es algo deseable?
—Desde luego. La posibilidad de generar riqueza a través de la posible explotación petrolera es una oportunidad. Por supuesto que existen riesgos, pero a día de hoy ya se sufren con las explotaciones de nuestros vecinos africanos.
—¿Cómo ha seguido la reestructuración financiera española? Desde la «Champions League» de Zapatero al vértigo de Bankia, ¿dónde está realmente la fortaleza y debilidad del sistema?
—Inicialmente la banca española no estaba contaminada con hipotecas «subprime», ni con activos financieros tóxicos. Los balances bancarios estaban, y están, repletos de exposición al sector inmobiliario. Con una caída de la demanda interna del 17% desde 2009 es inevitable que la mora se haya incrementado notablemente y, en consecuencia, los balances bancarios necesiten más capital. De las 46 cajas de ahorros de hace un par de años ya sólo quedan dos minúsculas. El proceso de reconversión del sector financiero todavía no ha finalizado, pero se han establecido las pautas para su saneamiento definitivo.
—¿Participa del debate austeridad vs. crecimiento o no lo considera una situación tan maniquea?
—Si por austeridad se entiende gastar solo lo que se ingresa y no pedir prestado todos los años, estoy de acuerdo con el concepto. Si por crecimiento se entiende mayor gasto público para generar actividad aunque sea en actividades no rentables, no es posible. Austeridad y crecimiento no son incompatibles. Junto a las medidas de austeridad es imprescindible sentar las bases del crecimiento, pero no mediante gastos absurdos como el Plan E.
—¿Hasta dónde se puede recortar? ¿Hasta dónde pueden los inversores financiar el déficit español?
—El objetivo a medio plazo es el déficit cero. Para conseguirlo es imprescindible e inevitable cambiar estructuralmente el sector público en España. El sector privado ya ha realizado su propio ajuste. Ahora le toca el turno al sector público. El ajuste no es una opción. Cuando los inversores no están dispuestos a seguir incrementando su exposición a España no queda más remedio de no gastar más de lo que se ingresa.
—Hay cierto «atraso» en algunos valores del Ibex 35, ¿a qué sectores recomienda orientar las inversiones para lo que queda de año?
—La valoración de las empresas del IBEX 35 las coloca en una situación tremendamente vulnerables a OPAs. La venta de los paquetes en manos de las entidades financieras acentúa esta posibilidad. A corto plazo no es descartable que sigamos con volatilidad, pero las operaciones corporativas no tardarán en llegar. En cualquier caso, las enormes oscilaciones de las cotizaciones provoca que la inversión en bolsa solo sea apta para aquellos inversores que sepan mantener la calma ante cambios bruscos en las cotizaciones.




