Padres e Hijos

Padres e Hijos / el móvil en las aulas

En España falta una ley nacional

La mayor parte de colegios e institutos no permiten usar el móvil en las clases

Día 27/05/2012 - 03.09h

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Porque distrae; porque interrumpe el ritmo de la clase y el aprendizaje; porque es una falta de respeto hacia el profesor; porque se convierte en un arma cuando se graban agresiones, insultos y vejaciones y después se exhiben y difunden en internet... No son pocos los reproches que los padres y docentes españoles lanzan hacia el uso del móvil en las aulas. La gran mayoría está a favor de prohibir esta tecnología durante el horario lectivo, tanto en las aulas como en patios, recreos, actividades deportivas, comedores... Y pocos ven, de momento, una herramienta pedagógica en los móviles, aunque partidarios existen.

Si bien, en España, la mayor parte de la comunidad educativa defiende vetar el móvil en colegios e institutos, el debate no está superado. Asociaciones de padres, como la católica Concapa, y el sindicato de profesores ANPE sostienen la necesidad de elaborar una ley a nivel nacional que no permita utilizar estos dispositivos en la aulas y venga a poner orden en los centros educativos. Y es que las prohibiciones que existen hasta ahora «se cumplen con dificultades», como afirma Carmen Guaita, vicepresidenta del sindicato de docentes ANPE.

Recurso para acosadores

«El móvil está haciendo muchísimo daño ?afirma esta profesora?. Se utiliza como herramienta para acosar a compañeros y profesores. Y eso debe revisarse desde la propia familia. Un adolescente quizá necesite el móvil porque después de clase realiza otras actividades. Pero un niño que va en una ruta escolar o que sus padres le llevan al cole y le recogen no está justificado que lo lleve». Y la necesidad de ponerse en contacto con los hijos tampoco «es un argumento válido —dice Guaita—, porque el contacto se debe establecer con el centro educativo, no con los alumnos. Los móviles distraen y el alumno debe estar concentrado en clase».

Por el momento, el Real Decreto de Derechos y Deberes de los Alumnos y Normas de Convivencia en los Centros prohíbe cualquier comportamiento que altere el ritmo de la clase o moleste al resto de los compañeros. Se puede entender, por tanto, que el móvil está prohibido en el aula. Pero han sido algunas comunidades autónomas, a través de los decretos de convivencia, las que han legislado específicamente no utilizar estos dispositivos en las aulas.

Por ejemplo, Madrid y Valencia. La primera incluso considera una falta muy grave «la grabación, publicidad o difusión a través de cualquier medio o soporte de agresiones y humillaciones». Cataluña también es muy restrictiva: permite llevar móvil al colegio, pero apagado y sin usar en clase. Otras autonomías, como el País Vasco y Castilla y León, dejan la decisión en manos de los propios centros.

Educar desde la familia

La mayor parte de los colegios e institutos incluyen en sus reglamentos internos la prohibición de utilizar el móvil en clase. «Pero no se respeta», afirma Juanma Romero, fundador de Adicciones Digitales. «Los chicos se lo saltan. Unos tienen la precaución de apagarlo, otros de ponerlo en silencio, y otros chatean cuando se aburren en clase o mandan un whatsApp a chicos que están sentados dos pupitres más adelante. Cuando les coge el profesor, les retira el móvil unos días. Pero hay padres que ante esa sanción montan un espectáculo. En alguna ocasión ha ocurrido que la propia madre llama al alumno en plena clase para charlar con él», dice Romero. Por eso, defiende también la necesidad de educar desde la familia en el uso de estos dispositivos de «forma sensata y responsable». Así se podrían prevenir comportamientos dañinos. «El móvil no se puede usar para agredir o ridiculizar a otros. Y eso es una pedagogía que parte del hogar», afirma también la profesora Guaita.

Una tesis en sintonía con la asociación católica de padres Concapa. Su presidente, Luis Carbonel, sostiene que es necesario «educar a la familia y al alumno en el uso correcto del móvil, y no en el abuso. Es una forma de prevenir conductas antisociales». Y, en su opinión, a ello ayudaría «una legislación nacional común que prohíba estos dispositivos en las clases, que solo producen despistes, falta de atención... Y ello incide en una merma en la formación».

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