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«Alemania», en la que Ignacio Amestoy refleja la crisis de valores que maltrata a la sociedad, se estrena el próximo día 30 de mayo
Ignacio Amestoy, ganador entre muchos otros del Premio Nacional de Literatura Dramática, es el único escritor español programado en el así llamado Festival de Otoño en Primavera. Suyo es el texto de «Alemania», el espectáculo que el próximo miércoles 30 de mayo se estrena en el Teatro de la Abadía bajo la dirección de Mariano de Paco Serrano.
Protagonizada por Juan Calot y Olalla Escribano, la obra se centra en dos arquitectos de generaciones distintas cuya relación es a un tiempo profesional y personal. Amestoy, que tantas obras ha dedicado a la realidad trágica española, especialmente en lo referente al terrorismo etarra, se acerca esta vez a la crisis económica causante de despidos y cierres de empresa y causada por la burbuja inmobiliaria.
Precisamente este es el contexto en el que cabe situar al estudio de arquitectura que comparten los protagonistas. Él es un catedrático que se casó y creó su estudio con una compañera de clase de la que años más tarde se separa. En ese momento entra en su vida Marta López, una brillante alumna a la que ofrece trabajar con él. La relación profesional se convierte en afectiva pero se rompe cuando la joven arquitecta se descubre víctima de un abuso laboral.
«El vale todo»
Como señala el autor, ha escrito «Alemania» para reflejar una realidad maltratada por una crisis que no es solo política o económica, sino de valores. Según Amestoy, aquí «hay la confrontación de dos generaciones, la del 68 que es la que ha hecho explotar la burbuja al vivir por encima de sus posibilidades, y ahora la siguiente que está sufriendo esas consecuencias. Ese vivir por encima, generador de la crisis económica, ha estado generado por una ausencia de valores: el vale todo».
La opción de la joven pasa por aceptar una oferta de trabajo en Berlín. Se trata así del regreso a Alemania, ese país en el que ella misma nació como hija de la emigración al haberse tenido que ir su abuelo para emplearse como peón de albañil. Esta fuerza y determinación de Marta López la convierten en una de las protagonistas típicas de Ignacio Amestoy, cuyas obras suelen ocuparse de mujeres independientes, fuertes, concienciadas y resolutivas. Es el caso, por ejemplo, de «Cierra bien la puerta», «De Jerusalén a Jericó» o «Candela Guzmán, la Candela».
Si Amestoy es todo un referente de nuestra dramaturgia nacional, Pablo Messiez es un joven valor emergente argentino triunfante en España con «Muda» y «Los ojos», pero uno y otro coinciden en subrayar con sus últimos trabajos lo que Messiez llama «la muerte de los valores». Él lo hace mediante «Las criadas» de Jean Genet, que ha adaptado y dirigido en un montaje que hoy se ve en La Cabrera (Centro Comercial de Humanidad), el domingo en San Lorenzo de El Escorial (Real Coliseo Carlos III) y que el día 30 se instalará en la Sala Cuarta Pared.
Con la historia de estas dos criadas que asesinan a su señora con gran ceremonial, Genet pretendía generar un gran malestar en la sala donde se representase. Según Messiez, que tiene la fortuna de contar en su reparto con Fernanda Orazi, Tomás Pozzi y la cada vez más fascinante Bárbara Lennie, sintió ese malestar con la lectura de la obra en tiempo presente: «Por eso, desde la crisis, sin escenografía, solo con los actores y la luz, nos proponemos contar la rabia de estas criadas, que es la de todo aquel que se ha visto sometido a la lógica impune de algún superior».
La vida en el hormiguero
De seres supuestamente inferiores, en cambio, trata «Die Siel van die Mier» («El alma de las termitas»), un texto del belga David Van Reybrouck en el que un entomólogo da una conferencia a propósito de la estructura y organización de estos insectos. Programado en los Teatros del Canal, se trata de un espectáculo musical de la compañía LOD dirigido e interpretado por el también belga Josse De Pauw, a quien le interesó «la metáfora que hace del hormiguero como organismo vivo. La traslación de esta metáfora a la sociedad humana es obvia». Jan Kuijken y George Van Dam son los compositores de una partitura de elementos distorsionados que se pregunta por el sonido que podría escucharse dentro del hormiguero. Como dice De Pauw, «las cosas que pasan allí dentro alimentan la imaginación».
Otro belga, Pieter Ampe, lleva desde 2007 trabajando con el portugués Guilherme Garrido en el seno del centro de arte contemporáneo Campo de Gante. Ambos bailarines y coreógrafos estrenan el martes 29 en el afortunadamente reabierto Teatro Pradillo «Still Standing You» («Todavía soportándote»), una pieza deudora de su trabajo anterior, «Still Difficult Duet». Estos dos chicos barbudos representan sobre el escenario vacío una historia de amistad, virilidad y rivalidad con la que muestran el estado de su relación. Se golpean, se hieren, se azotan con cinturones, se desnudan, se agarran el pene, se hacen magulladuras, se muerden, se enjugan el sudor, se sostienen en el aire, se abrazan… Todo ello con humor juvenil, camaradería y sentido de la diversión.



