En Vídeo
En imágenes
Los populares acusan al Bipartito de no cumplir ni el 5 por ciento de sus acuerdos programáticos
El balance del primer año de gobierno bipartitoen (PSOE y BNG) en la ciudad de Lugo no parece alentador si se echa la vista atrás. Sus actividades en el ayuntamiento quedan reducidas a la inauguración de cuatro obras que ya venían de épocas anteriores, a una ordenanza para el uso del gallego y al nombramiento de un jefe de la Policía Local. «Todo un año de gran actividad», ironizó —y criticó— ayer el portavoz del grupo municipal del Partido Popular de Lugo, Jaime Castiñeira, quien hizo un pequeño balance de este primer ejercicio.
Un total de doce meses en los que prácticamente no se desarrolló nada en el concello, porque en este tiempo «ni siquiera cumplieron un 5% de su acuerdo programático», aseguró Castiñeira, quien aludió a la total falta de respuesta institucional por parte del ayuntamiento lugués. «Lugo lleva un año sin alcalde», atajó el popular, refiriéndose al socialista José López Orozco y al nacionalista Antón Bao, «que no suman ni siquiera uno».
Este desgobierno se debe, en palabras del líder del PP en Lugo, a los problemas internos de cada uno de los partidos que conforman el bipartito. Así, mientras «uno anda pendiente de sus asuntos», en clara referencia a López Orozco por su implicación en la operación «Campeón», «el otro se ocupa de los líos pendientes de su partido», en alusión al caos por el que está pasando el BNG tras la mayor escisión y pérdida de intención de voto de su historia.
«Tan poco tienen que vender que tuvieron que inaugurar varias veces la misma obra», puntualizó Castiñeira refiriéndose a la Plaza de San Marcos. A sus ojos, el balance del primer año es «tremendamente pobre, el peor de los últimos trece años».





