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Un vecino de La Providencia de 63 años, A. C. F., fue atacado ayer brutalmente por dos burros cuando se disponía a darles de comer en su finca. Sufrió graves desgarros en las manos y en la cara y un traumatismo abdominal severo, que motivaron su traslado al Hospital Central de Asturias (HUCA).
El herido salvó su vida gracias a José Antonio Tomás Costales, quien escuchó sus gritos desgarradores desde el Autocine, próximo al lugar donde se estaba produciendo la agresión. «De pronto empecé a oír lamentos y gritos y muchos rebuznos. Salté la valla y avancé, pero al principio sólo veía a los animales porque el hombre estaba tapado por la hierba alta», relataba anoche.
Cuando se acercó vio a los burros sobre la víctima. «Uno de ellos lo mordía fuertemente por una mano, que la tenía prácticamente colgando. Agarré unos palos que vi justo al lado y empecé a pegarles hasta que se retiraron», añadía. Era poco antes de las diez de la noche. A. C.F. mantuvo en todo momento la consciencia hasta que en el lugar se personaron agentes de la Policía Local y el personal del Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU). El sitio en el que se encontraba el herido, al final de una empinada finca, obligó a los efectivos de emergencias a derribar una de las lindes para poder acceder.
Según explicaron los vecinos, la víctima había traído justo el día anterior al burro macho para aparearse con la hembra, que lleva pastando en su finca desde hace años sin que hasta el momento hubiese dado muestra alguna de un carácter violento. «La burra está en celo y suponemos que el macho al ver al hombre cerca se puso nervioso y lo atacó», conjeturaban.
José Antonio Tomás Costales, aún con el susto en el cuerpo, restaba importancia a su oportuno rescate. «En ese momento ‘de adrenalina’ ni me lo pensé. Ni se me cruzó por la cabeza que me pudiesen atacar a mí. Lo único que pensaba eran en quitárselos de encima a ese pobre hombre, que estaba destrozado», explicaba.




