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La selección española de baloncesto ya conoce la hoja de ruta para su nuevo asalto al oro olímpico. El camino comenzará el próximo 29 de julio contra China y, si todo marcha según lo deseado, terminará el 12 de agosto con la gran final en el North Greenwich Arena.
El cuadro de Sergio Scariolo acude mermado por la baja casi segura de Ricky Rubio y los problemas físicos que han tenido que afrontar durante los últimos meses hombres como Rudy Fernández o Fernando San Emeterio, pero se mantiene entre la relación de favoritas para ascender al primer puesto del podio.
Después del estreno contra China, llegarán Australia (31 de julio) y los anfitriones, Gran Bretaña (2 de agosto). El día 4 será el turno para uno de los equipos que consiga plaza a través del Preolímpico de Venezuela y queda para el día 6 el plato fuerte del grupo: el duelo contra Brasil.
La vigente subcampeona tuvo la suerte de su lado en el sorteo y parte desde el lado más fácil. Aunque el Reino Unido podría lanzar sus redes sobre otro NBA como Ben Gordon, Brasil permanece como la amenaza más firme para el primer puesto del Grupo B.
En el anuncio del calendario de la competición, el miembro del Comité Olímpico y secretario general de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) recordó la histórica final de Pekín. «La final de los Juegos de 2008 entre Estados Unidos y España es uno de los momentos olímpicos de la historia. El partido nos mostró la enorme mejoría del baloncesto internacional, que se ha hecho mucho más competitivo», afirmó Patrick Baumann.
El combinado de las barras y estrellas también tendrá importantes bajas para Londres. Derrick Rose, MVP de la NBA en 2011, fue el último en caer y estará de baja entre 8 meses y un año, sumando su nombre a una lista que ya engrosaban el también base Chauncey Billups y pívots como Dwight Howard, Andrew Bynum y LaMarcus Aldridge.






