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Las pesquisas apuntan a que, antes de cometer el crimen, los autores podrían haber consumido drogas
Los últimos avances en la investigación del doble crimen de Xermade y la llegada de los dos presuntos autores del homicidio a los juzgados de Villalba levantaron ayer una gran expectación en esta pequeña ciudad lucense. A las puertas de sus juzgados se congregaron, desde primera hora de la mañana, multitud de vecinos, curiosos, periodistas y familiares de los detenidos que esperaban expectantes la llegada de los jóvenes detenidos el pasado fin de semana. Entre el público estaban también la madre y la mujer de Calaza, más conocido como «El Pibe» en los ambientes marginales, y arrestado en la parroquia de Martiñán.
El primero en cruzar el umbral del edificio judicial y reunirse con la jueza encargada del caso fue Brais Lozano Osa, de 24 años, que hizo su entrada poco antes de las 8 de la mañana. Ya en el interior, Lozano permaneció fuertemente custodiado por agentes de la Guardia Civil. Sobre la hora de su llegada, fuentes jurídicas informaron de que el motivo de pasar a disposición judicial tan temprano responde a que Lozano fue detenido el pasado sábado alrededor de las 9 horas, cuando se disponía a embarcar para coger un avión con destino Ibiza, por lo que a las 9 de la mañana se cumplía el límite legal de 72 horas de arresto.
Pasadas las doce del mediodía hacía su aparición el segundo de los acusados por el cruento crimen, «El Pibe», cuya detención el pasado domingo se dilató algunas horas más que la de su supuesto cómplice. Pasadas las dos de la tarde, la juez encargada del caso decretaba prisión provisional comunicada y sin fianza para los dos hombres por dos supuestos delitos de homicidio, además de uno de lesiones.
Aunque la investigación sigue bajo secreto de sumario, fuentes del Instituto Armado confirmaron que se sabe que los autores del crimen accedieron durante la noche a la vivienda donde residían las víctimas, a las que atacaron «con gran violencia». El brutal crimen se saldó con el fallecimiento de Víctor Hermida, de 74 años, y de su hijo Eulogio, de 51. La madre y esposa de las víctimas, Domitila Rodríguez, de 77 años resultó gravemente herida.
Tras la comisión de los homicidios, la Guardia Civil inició una investigación, estrechando el cerco, según dieron a conocer, sobre Lorenzo y Caraza, ambos vecinos de la localidad de Villalba y que finalmente fueron detenidos. Durante el operativo policial desplegado, la Guardia Civil realizó hasta cinco registros domiciliarios, cuatro en Villalba y uno en Abadín. Los agentes también intervinieron siete vehículos vinculados directamente con los dos detenidos, además de numerosos efectos personales, que están siendo analizados por expertos en criminalística del cuerpo.
A medida que la pesquisas avanzan, cobra fuerza la teoría del ajuste de cuentas como móvil del crimen. Así, se sabe que Calaza, que el lunes acompañó a los investigadores para una reconstrucción de la escena del crimen en la vivienda de Xermade, tenía elevadas deudas derivadas de su adicción a la droga. Los investigadores no descartan que el día del crimen los autores pudieran haber consumido sustancias estupefacientes.
Por otra parte, el policía loca que el domingo resultó herido al disparársele su pistola de forma accidental, permanece hospitalizado con pronóstico de gravedad, según señalaron fuentes hospitalarias. El agente fue trasladado al Hospital Montecelo, donde le fue extirpado en bazo. Los médicos también advirtieron que la bala había causado daños en un riñón y en un pulmón.





