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El Real Madrid llegaba con dudas a Sevilla. El primer partido ante el Banca Cívica había hecho tambalear la confianza del vestuario blanco, lo que hizo que los hombres de Pablo Laso salieran mucho más concentrados al Municipal de San Pablo.
Fue en la pintura donde el Madrid encontró el mejor filón para socavar la defensa andaluza. Sin Paul Davis en la pista, Tomic dominó los aros con comodidad y en sus manos se cimentó la primera ventaja visitante (12-20, min. 10). En el Banca Cívica, solo Triguero y Calloway habían anotado hasta ese momento y los intentos de Plaza por encontrar soluciones en el banquillo no daban sus frutos. Todo lo contrario le ocurrió a Laso cuando llamó a capítulo a Jaycee Carroll. El americano, desaparecido en el primer partido, dio un recital ayer durante el segundo cuarto, en el que anotó quince puntos, que fueron 20 al final, para dejar el encuentro encarrilado para el Real Madrid (14-30, min. 13),
La reacción sevillana llegó otra vez de la mano de Txemi Urtasun. El navarro devolvió la esperanza a San Pablo con sus triples y contagió al resto de sus compañeros, que comenzaron a creer en la remontada. La tuvieron cerca nada más volver de los vestuarios (38-43, min. 22), pero la muñeca de Carroll —4 de 4 en tiros de tres— y la aparición de Llull, desaparecido hasta ese momento, volvieron a darle al Madrid una ventaja que resultó definitiva (47-56, min. 30).
Esta vez, la varita mágica de Joan Plaza no hizo efecto. Sus jugadores se olvidaron de defender y se obcecaron con el tiro exterior, el arma con la que rozaron el triunfo en el Palacio de Deportes, pero que ayer terminó por desquiciar al equipo en un último cuarto en el que apenas anotaron ocho puntos.




