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La bronca fue de campeonato en el último Pleno del Congreso, con dos protagonistas principales: la vicepresidenta primera de la Cámara, Celia Villalobos, que ocupaba la Presidencia en ausencia de Jesús Posada, y el diputado socialista José Martínez Olmos. Así se originó y estalló la riña, según las actas del Congreso de los Diputados.
En su respuesta a la ministra de Sanidad, Ana Mato, el portavoz socialista comentó que el decreto-ley que se debatía, con el recorte de 7.000 millones en sanidad, era fruto de una «incompetencia política». Y añadió: «La responsabilidad política como autoridad sanitaria de España le viene grande, señora ministra». Muy sobrado, comentó después: «En relación con el cambio de modelo, le señalaré el primer cuarto de hora de la primera clase de un máster de salud pública, para que se lo aprenda, por favor». Y luego señaló: «Me parece que usted no sabe que la aportación reducida es de los medicamentos, no de las enfermedades. Haga el favor de que sus asesores y asesoras le informen mejor». Por último, acabó diciendo que con sus decisiones la ministra ponía en peligro la salud de los españoles.
La ministra replicó así: «Señoría, independientemente de nuestras diferencias ideológicas, hay algo que es muy deseable y es que todos estemos a la altura de las circunstancias. Es esencial respetar el debate político pero, sobre todo, es esencial respetar al adversario político. Reconozco que usted es un maestro en demagogia pero es el peor alumno en lo que se refiere al trato a las personas y desde luego al juego limpio en este Parlamento». Y ya puesta le lanzó una pulla como venganza: «También le puedo decir, señoría, que cada vez que voy al ministerio sé más y también le puedo decir que cada día que pasa y voy al ministerio sé más de lo que usted hacía en el ministerio y de los intereses que defendía».
Falta de respeto
«Le he reprochado su incompetencia porque daña la salud de los españoles»
Martínez Olmo insistió en que no iba a consentir que Mato le dijera que le había faltado al respeto: «No me ha reconvenido la presidenta del Congreso de los Diputados», subrayó. La aludida, Celia Villalobos, se removió en su asiento de presidenta. Se le notaba que no le gustaba nada que le hubieran metido en medio de la refriega. Esperó pacientemente a que el diputado acabara y entonces habló ella.
Villalobos toma la palabra
«Soy respetuosa con las opiniones, aunque me parezcan excesivamente machistas»
Pero Villalobos siguió hablando: «Señoras diputadas, escuchen, que no es malo. El señor Martínez, en su intervención, ha hecho referencia -que no tenía por qué- a que yo no le había llamado la atención, y yo he aclarado que jamás le llamaré la atención a ningún diputado que esté en un debate político porque creo en el debate político, simplemente, aunque me parezca o me deje de parecer, me guste o me deje de gustar. Por tanto, no tiene por qué hacer referencia a mi Presidencia».
Habla Eduardo Madina
«Está fuera de todo lugar el comentario que ha hecho. Le pido que lo retire del acta»
Toma la palabra el PP
Bermúdez de Castro salió en defensa de Villalobos
Entre medias, los diputados de uno y otro lado seguían gritando, aplaudiendo a los suyos, protestando e incluso pataleando o abucheando. Madina volvió a pedir la palabra, pero Villalobos ya no se la dio. Intentó explicarse como pudo: «Perdonen, lo que yo he dicho claramente es lo que he dicho. Yo respeto las opiniones de todos los miembros de la Cámara que se expresan aquí, me gusten o no me gusten, me parezcan machistas o no me parezcan machistas. Punto».
Retira las palabras
El diputado Martínez pedía la palabra también, pero Villalobos no se la dio. Mientras, el debate siguió, con Mato en la tribuna de nuevo, entre un gritería generalizado. Fue entonces cuando Rubalcaba llamó por teléfono a Villalobos. Estuvieron hablando un minuto, aproximadamente. Nada más acabar su intervención la ministra, Villalobos se dirigió de nuevo a los diputados: «Antes de darle la palabra al Grupo Mixto, si el señor Martínez se ha sentido ofendido por lo de machista, lo retiro». Sus palabras fueron seguidas de prolongados aplausos, según el acta del Pleno.





