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Un Wimbledon de colores

El blanco no será preceptivo en el All England Club durante los Juegos de Londres, una tradición rota en muy escasas ocasiones

Día 18/05/2012 - 16.58h
Un Wimbledon de colores
EFE
Nadal y Agassi en el torneo de Wimbledon 2006

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Andre Agassi, el tenista más cool, se negó a jugar en Wimbledon entre 1988 y 1990 por la obligación de vestir de blanco. Prefirió conservar sus señas de identidad -su peluca (eso se supo años después), sus vaqueros desteñidos y sus camisetas de colores chillones- antes que someterse a las estrictas normas del All England Club. Luego recapacitó y en 1992 ganó el torneo ante Goran Ivanisevic de un blanco resplandeciente y con un pendiente en la oreja izquierda, único guiño a su imagen de chico rebelde. Si siguiera en activo, el jugador norteamericano tendría ahora la oportunidad de «mancillar» este templo del tenis con la camiseta más hortera de su fondo de armario: durante los Juegos de Londres, Wimbledon dejará de ser blanco para convertirse en multicolor.

En Wimbledon, el torneo de tenis más antiguo del mundo (su primera edición data de 1877), se exige que la vestimenta de los caballeros y las señoritas (o señoras) sea «predominantemente» de color blanco, lo cual deja poco margen de maniobra a los tenistas más imaginativos y las marcas que diseñan sus equipaciones. Un jovenzuelo Nadal apareció por allí con camiseta sin mangas y pasó el corte de las normas, incluso ganó de esta guisa a Federer en 2008 en el que para McEnroe fue el mejor partido de tenis de todos los tiempos. En agosto podrá ir de rojo-España.

«Ahora tendremos la mirada propia de los Juegos. Será una edición especial de Wimbledon», señala el presidente de la Federación Internacional de Tenis, Francesco Ricci Bitti. «Puede que a algunas personas no les guste, pero va a ser memorable». «Será un poco extraño... y divertido», reconoce la rusa Maria Sharapova. La ley se ha saltado en contadas ocasiones: la disputa de encuentros de la Copa Davis (en 2008, por ejemplo, el Reino Unido jugó en Wimbledon frente a Austria) y durante la celebración de los Juegos Olímpicos de Londres en 1908.

Hay otros tonos tradiciones en el vetusto decorado: el verde oscuro (que simboliza la hierba) y el púrpura (propio del duque de Kent, presidente del All England Club). Los colores de los patrocinadores de los Juegos van a cambiar esto de forma radical en agosto próximo. En Wimbledon solo están permitidos sobrios anuncios y una placa (en verde, por supuesto) con la lista de los «proveedores oficiales» del campeonato, entre los que se encuentran Evian, IBM, Hertz, Rolex y Sony. A los espectadores clásicos les puede dar un broncoespasmo cuando vean el rojo chillón de Coca Cola profanando las sagradas vallas del Centre Court.

Hay una última tradición que se romperá. Desde que acaba el torneo y hasta que empieza la edición del año siguiente, el marcador queda detenido en el tiempo, ofreciendo el resultado de la última final. Es decir, si uno visita ahora la pista central verá el tanteador del Djokovic-Nadal de 2011. Durante los Juegos, no será posible esa foto fija de la final de 2012.

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