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Los presos palestinos encarcelados en Israel han llegado a un acuerdo por mediación de Egipto para abandonar la masiva huelga de hambre que comenzaron el pasado 17 de abril para protestar por las condiciones carcelarias que sufrían. Unos 1.600 reos palestinos (de los más de 4.800) han secundado la iniciativa que ha supuesto un desafío para la política de detención sin juicio israelí y pone el foco en el estado de las prisiones. Según un oficial próximo a las negociaciones en declaraciones a Reuters: «Los presos palestinos han firmado el acuerdo final egipcio en el cual Israel reconoce sus demandas».
Los encarcelados pedían entre otras cosas un régimen de visitas más flexible y acabar con las condenas de aislamiento. Aunque, la campaña pacífica se ha centrado fundamentalmente en las llamadas «detenciones administrativas», una práctica que ha sido muy criticada a nivel internacional y que ha generado miedo y violencia.
Agentes palestinos afirman que Egipto ha diseñado un acuerdo en El Cairo con representantes de los prisioneros y que a lo largo del día podría concretarse la firma. Aunque en conversaciones con la cárcel de Ashkelon, al sur de Tel Aviv, entre encarcelados y las autoridades israelíes se han encontrado ciertas líneas rojas de desacuerdo en las que los mediadores trabajan para salir del punto muerto en la negociación. Los servicios penitenciarios se niegan a hacer comentarios al respecto.
Los negociadores dicen que Israel quiere obstaculizar el punto del acuerdo que exige la liberación de aquellos que hayan cumplido en prisión el tiempo que la «detención administrativa» tiene previsto, es decir seis meses renovables por un tribunal militar. A cambio ofrece la apertura de las visitas de los familiares para presos de la franja de Gaza y el final del aislamiento de 19 encarcelados.















