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Los indignados de hoy no son muy distintos de los de entonces, pero les falta pensamiento
los indignados de hoy no son muy distintos de lo indignados de antes: toda época tiene su 15-M. La diferencia de estos con los de antes está en el pensamiento, porque los de ahora son incapaces de generar una idea -solo una- capaz de aportar algo nuevo. Nada hay más revolucionario que el pensar, que es un valor en desuso. La decadencia también ha llegado a los movimientos sociales, muy antiguos en sus proclamas y mensajes, por mucho que dispongan de twitter. Son -y que nadie se moleste- intelectualmente planos, como si no fueran conscientes de que necesitan cambiar de mensaje. Les oyes gritar y es la misma música de siempre.
La de mayo del 68, al menos, tenía su encanto, pero esta no es más que un remix que llega con cuarenta años de retraso. Desde entonces, el mundo ha cambiado, pero sigue igual de injusto, lo que debería llevarles a pensar que no vale con darle a la gramola, sino adaptar su legítima protesta y su profundo desencanto a una nueva realidad. El París del 68 produjo algunos cambios, pero no transformó gran cosa, aunque había un latido más profundo en aquellas manifestaciones de entonces. Las de hoy son el eco de un lamento que se apagará por falta de cerebro. Aunque pongan mucho twitter en su empeño.
**Jaime González es redactor jefe de Opinión.





