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Sociedad / Katya rubia

«Las anomalías de la hiperactividad perduran en el adulto»

Del instituto de psiquiatría de Londres. Estudia los trastornos psiquiátricos infantiles mediante técnicas de neuroimagen

Día 13/05/2012 - 05.29h

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El trastorno de hiperactividad y déficit de atención (TDAH) es la enfermedad infantil más estudiada con neuroimagen, a lo largo de las dos últimas décadas, tanto por resonancia magnética funcional como estructural, asegura la neuropsicóloga Katya Rubia. Directora del departamento de Neuropsicología del desarrollo y Neuroimagen, del Instituto de Psiquiatría de Londres, Rubia explica que el área del cerebro más afectada en la hiperactividad son los núcleos basales (implicados en el movimiento). «Es interesante porque estas estructuras conectan con el lóbulo frontal por medio de redes que median en los procesos de atención e inhibición, precisamente las funciones que más se resienten en el TDAH. «También está afectado el cerebelo que en las últimas décadas la neuroimagen ha demostrado que es decisivo para el control y la percepción del tiempo. La impulsividad se define como un comportamiento prematuro, en el momento inadecuado, sin considerar todas las consecuencias. Se debe a problemas en la planificación temporal mediada por el lóbulo prefrontal y el cerebelo».

—¿Es cierto que el TDAH se atenúa o desaparece a partir de la adolescencia?

—Varios estudios longitudinales demuestran que los niños con TDAH se caracterizan por retraso de 3-5 años del desarrollo normal de la corteza cerebral. Pero no hay evidencia de que se corrija ese retraso con la edad, sino que es permanente. En adultos todos los estudios de imagen parecen indicar que las anomalías siguen estando presentes, con excepción de las de los núcleos basales, independientemente de que estén medicados o no. Pero no ocurre lo mismo con otras estructuras afectadas como la corteza frontal, el lóbulo parietal o el cerebelo.

—¿Está sobrediagnosticado?

—En Estados Unidos tengo mis dudas sobre el correcto diagnóstico, porque en algunas escuelas hasta el 10% están tomando medicación y esto parece mucho. Sus criterios son más laxos que los europeos. Sin embargo, hay muchos niños que no están diagnosticados y esto es un problema, pero también lo es el mal diagnóstico, por la medicación. Nosotros hemos encontrado en un metanálisis publicado en el «Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psichiatry» que los niños medicados durante mucho tiempo no tienen la anomalía en los núcleos basales pero los no medicados sí. Hay otro metaanálisis que muestra que los medicados tienen un cerebro más normal. La medicación tiene un efecto positivo sobre los defectos del cerebro, pero también pueden tener un efecto negativo si se prescribe sin necesidad, porque es estimulante y aumenta la impulsividad. La dopamina debe estar a nivel óptimo en el cerebro y tanto mucha como demasiado poca puede llevar a hiperactividad.

—¿Hay alguna relación entre esta patología y el trastorno bipolar?

—Hay y niños con TDAH que desarrollan un trastorno bipolar y, al revés, niños con bipolar que se vuelven hiperactivos de adultos. Ambas patologías son bastante parecidas porque el neurotransmisor dopamina está afectado en ambas y de hecho un problema importante en psiquiatría es hacer un diagnóstico diferencial entre ambas.

—El diagnóstico de las patologías psiquiátricas es clínico, ¿estamos muy lejos de obtener marcadores que lo objetiven, en especial en TDAH?

—No existe un diagnóstico por técnicas de imagen, pero hay una técnica nueva denominada análisis multivariable que permite reconocer patrones. Hasta ahora se comparaban grupos de personas (pacientes y controles) y con este método no se puede hacer predicciones. Pero el análisis multivariable si podría detectar a las personas con TDAH. En autismo, alzhéimer y otras enfermedades está más avanzado. Puede definir el patrón característico de los pacientes y hacer predicciones para un individuo con un 90% de fiabilidad. Esto no va a reemplazar el diagnóstico clínico pero puede ser útil para el screening, porque acortaría el tiempo.

—¿El estilo de vida sedentario de los niños influye en este trastorno?

—Para el desarrollo del cerebro es buena la interacción con otros niños y hacer ejercicio, en lugar de ver la televisión, que se asocia con problemas de atención. Hay niños hiperactivos que mejoran con deporte, porque les ayuda a canalizar el exceso de energía.

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