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Las manos que dan vida a Hermès

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La firma de lujo francesa trae a Madrid a algunos de sus artesanos para enseñar cómo crean sus productos estrella

Día 25/04/2012 - 12.06h
Robert Dumas, el abuelo de Guillaume de Seynes (sexta generación de la familia Hermès y actual director de la firma francesa), decía que sus productos «no son caros, sino costosos». Una afirmación que cobra sentido al descubrir que desde que se decide el dibujo de los emblemáticos pañuelos «carrés» hasta que se ponen a la venta pasan dos años; o que una persona dedicada a separar en láminas los distintos colores que conforman el pañuelo finaliza poco más de uno al año. Por eso, al preguntar a los artesanos de Hermès cuántos bolsos, pañuelos o relojes crean a la semana muchos se incomodan: «Lo que prima es la calidad, no la cantidad».
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El grabado del dibujo es una de las fases clave en la creación del pañuelo
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A través de cuadros de gasa de poliester el color se imprime en la seda
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Puede haber hasta un máximo de 45 colores en un pañuelo Hermès
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Nadine perfila una de las asas del bolso de cuero que está creando
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Elaboración de una silla para doma
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Precisión y meticulosidad son, según de Seynes, las claves del éxito de esta firma de lujo que en 2012 cumple 175 años. Para celebrarlo, han organizado numerosos eventos, entre los que se encuentra el «Festival des mètiers» (Feria de los artesanos) que, desde este lunes hasta el próximo sábado 28 de abril, reúne en la Fundación Carlos de Amberes a algunos de los maestros que imprimen su gusto y su alma en las grandes creaciones de la «maison» francesa. Una exposición vibrante en la que se muestran las técnicas centenarias y las herramientas y los materiales originales con los que trabajan: punzones y martillos para los bolsos de cuero; microscopios y dedales para la incrustración de diamantes; oro, arena y amoniaco para el grabado de copas de cristal; nylon, látex, madera y muchos clavos para las sillas de montar (no hay que olvidar que los caballos fueron los primeros clientes de Hermès).

Uno de los «stand» que genera mayor expectación, por su vistosidad y complejidad a partes iguales, es el dedicado a la impresión del color en la seda de los pañuelos. Tras seleccionar el dibujo de entre las propuestas que envían diseñadores y free-lance de todo el mundo, se procede al grabado en láminas transparentes para descomponer el diseño en los distintos colores, el máximo son 45 en un mismo pañuelo. Después, se crean cuadros de impresión a través de los que se filtra el color a la seda. «Contamos con una "cocina" muy especial donde elaboramos las recetas de los colores. Tenemos más de 65 mil definidos. Usamos 70% de agua, color en polvo y goma vegetal que viene de Pakistán... y algo más, pero eso es secreto de la casa», bromea Mattieu, que trabaja en el taller de Lyon desde hace 27 años.

Formados en un ambiente familiar

La idea de calidad en Hermès pasa por aprovechar el «savoir-faire» de cada parte del planeta. Los relojes se fabrican en Suiza, la seda la traen de Brasil y la trabajan en Lyon, el cuerno de búfala utilizado para la joyería proviene de Vietnam, el cachemire de sus prendas de vestir se recoge en Mongolia... pero su mayor valor reside en las personas que dan forma a tal riqueza material. «En uno de nuestros talleres en Francia hay trabajadores de hasta 17 nacionalidades y de edades muy diversas. Existen muy pocas manos que estén formadas y sepan trabajar el cuero, por eso nuestros artesanos son de los mejores del mundo», explica Guillaume de Seynes. Si en Hermès se enteran de alguien con una habilidad especial para los trabajos manuales van al país a buscarle. «La formación definitiva se la damos en nuestros talleres y les hacemos sentir especiales y únicos dentro de esta empresa tan familiar».

En la casa francesa tener listas de espera de un año para adquirir el bolso Birkin o el Kelly, dos de sus productos insignia y los más solicitados por las «celebrities» de todo el mundo, no supone una ventaja en su estrategia comercial. «Nuestra forma de crear no es compatible con la producción en masa y eso, quien desea un producto Hermès, lo sabe», asegura de Seynes.

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