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Vecinos de Cuevas del Norte tiran el agua del fregador y de la bañera en barreños para no saturar los pozos ciegos
Viven en un paraje idílico -tranquilo y sin ruidos-si no fuera porque en pleno siglo XXI aún no tienen red de alcantarillado como casi todo el mundo civilizado y tienen que verter sus aguas fecales a pozos ciegos. Son los vecinos de los parajes de Cuevas del Norte y Molina de la Vereda, en Sangonera la Seca, que ayer relataron cómo se deshacen de las aguas sucias.
Entre 100 y 120 viviendas se agrupan en los citados parajes, en las que viven entre 350 y 400 vecinos. Nunca han tenido red de saneamiento y el agua potable les llegó hace unos pocos años. Lo normal es que entre dos viviendas compartan una fosa séptica adonde van a parar los desechos de los váteres. Para vaciar los pozos, cada mes y medio o dos meses, tienen que pagar los servicios de una empresa especializada, que les cobra en torno a 350 euros. Con todo, ellos tienen sus 'trucos' para que no se llenen demasiado pronto los pozos sépticos y toda el agua jabonosa procedente de lavadoras, fregadores y bañeras, la sacan en barreños de las casas y la esparcen por algún rincón, aún a sabiendas de que las aguas sucias -aunque no sean del inodoro- están sometidas a proceso de putrefacción y son causa de mal olor, sobre todo cuando empieza a apretar el calor.
A veces, las aguas fecales se filtran al subsuelo provocando la contaminación del mismo o de los posibles acuíferos subterráneos. Además, cuando las paredes y el suelo de los pozos ciegos se impermeabilizan, debido a la acumulación y adherencia a sus paredes de los lodos, provocan inundaciones,y que rezume a los muros de las viviendas.
Los vecinos tienen otras carencias, como el transporte público. Si quieren ir a Murcia tienen que coger el 'mazarronero', el coche de línea que sale de Mazarrón a las 7 de la mañana y que pasa por la carretera general sobre las 8. De regreso, el mismo autobús sale de Murcia a las 13 horas y pasa por allí una hora más tarde.
Pero también vivir en un paraje tan familiar y bien avenido tiene sus ventajas. Hace 10 años entre todo el pueblo construyeron su iglesia. Unos pusieron materiales y otros mano de obra y hasta las mujeres colaboraron llevando comida y bebida a los peones. El resultado está a la vista para disfrute de vecinos y foráneos, que pueden acudir allí a misa el último domingo de cada mes. Más información en laverdad.es




