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El XVIII Congreso Nacional de Cocina de Autor de Vitoria celebra hoy su segunda jornada. El certamen abre hoy sus puertas con una ponencia de Martín Berasategui («Los secretos de poseer 7 estrellas Michelin en España»), después del almuerzo elaborado ayer por Pascal Barbot, chef francés considerado actualmente número uno en su país, con tres estrellas Michelin, y artífice de la corriente parisina del bistrot artesanal con cocina personalizada de vanguardia.
Precisamente el hecho de que «los grandes cocineros del mundo vengan a Vitoria a cocinar es lo que hace que este certamen sea el más importante de Europa en su género», de acuerdo con Gonzalo Antón, organizador del evento y responsable del restaurante Zaldiaran.
Homenaje a Joan Roca
Joan Roca, el actual número dos del mundo, será otro de los protagonistas de esta edición. El chef español recibirá el Gorro de Plata del congreso el día 26 y despedirá la edición de este año con una cena para unas cien personas el mismo día.
Otros que pasarán por los fogones del restaurante alavés serán los «Los Futuros Mejores Cocineros de España». Nacho Manzano (2 estrellas Michelin, Casa Marcial, Alicante), Josean M. Alija (1 estrella, restaurante Nerua, del Guggenheimm Bilbao), Paco Morales (1 estrella, Hotel Ferrero, Valencia) y prepararán la cena de esta noche.
Cocina nórdica y chuleta
Los encargados de coger el testigo serán algunos de los mejores exponentes de la cocina nórdica (el chef danés Bo Bech; el sueco, Daniel Berlín, y el noruego Trond Aam), a la que se dedica este congreso. Actualmente de moda, se centra en la búsqueda del aspecto ecológico, plena tendencia gastronómica.
Por último, la chuleta volverá a tener un espacio propio en esta edición con un día dedicado a conocer la técnica para su mejor preparación a cargo de Matías Gorrotxategi (Casa Julián de Tolosa, Gipuzcoa), que ofrecerá el almuerzo del día 25 en el restaurante El Caserón.
Crisis económica
Este congreso no ha escapado de la situación económica actual. Gonzalo Antón ha explicado la crisis económica ha dificultado la tarea de sacar a los grandes chefs de sus fogones, ya que algunos han tenido que reducir sus plantillas y no pueden ausentarse muchos días de sus negocios.
Además, el certamen se ha tenido que ajustar el cinturón y ha rebajado su presupuesto en un 35 por ciento, lo que ha obligado a reducir el número de actividades destinadas al público.




