Toros

Toros / FERIA DE ABRIL

El Ventura más clásico en Sevilla

El presidente pone las orejas caras en la corrida de rejones de la Feria de Abril

Día 15/04/2012 - 22.08h
EFE
Diego Ventura clava una banderilla a su segundo toro
serrano
Ventura, en un par a dos manos
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Diego Ventura es sinónimo de triunfo. Da igual en qué plaza y de la categoría que sea. Su espectacularidad a caballo es tremenda. Empero, este domingo nos sorprendió, en su primero, con un rejoneo clásico, ortodoxo, alejado de esos aspavientos que muchas veces lleva. Lo agradeció el aficionado, que se deleitó con un toreo mucho más puro, pero quizá no lo entendió el público general.

Muy buena la firma de encelar con “Triana”, dejándolo llegar de largo para clavar arriba. Con “Pegaso”, a dos pistas y al hilo de tablas para cambiar el viaje por los adentros, dijo que venía a no dejarse ganar la pelea. Citó siempre de largo, yendo de frente y clavando arriba y al estribo. Todo muy clásico, ya escribimos, con la licencia del desplante del teléfono tras un tercio de banderillas cortas certero. Mató bien y hubo petición de oreja, pero el presidente no la concedió.

El quinto tampoco quería colaborar mucho. Es más, los rejones de castigo resultaron desangelados –en esos momentos el frío era impropio de mediados de abril en Sevilla-, por mor de un astado sin celo ni fijeza alguna. Pero con “Nazarí” todo cambió. Primero en los cites, de nuevo en los medios, y luego en la forma de llevar al astado, a dos pistas y de lado, cosido al estribo, para despegarse al otro lado del ruedo y, de manera lenta, acercarse de frente, quebrar y clavar. Y también dentro de la ortodoxia antes referida, para dar paso, con “Ordóñez”, a su toreo más espectacular tanto al clavar como en los giros posteriores a milímetros de los pitones. Ventura en estado puro. Y con “Buena vibra”, un precioso perla, un grandísimo par a dos manos y perfecto en las cortas. Esta vez fue el mal manejo del rejón el que le privó del trofeo.

Leonardo Hernándeztuvo que hacerlo todo ante su primero, el más manso de todo el encierro, al que fue a buscar a la puerta de chiqueros. No quería pelea el astado y sí el jinete que, como siempre, tiró de raza, que era lo único que cabía. Aún así, dejó pasajes muy loables e incluso se le pidió la oreja.

Sosa corrida

El sexto también fue un toro soso, como toda la corrida de Capea. Lo hizo todo Hernández, pero sin colaborador es complicado lucirse, aunque no quedó por parte del pacense en muchos momentos de la lidia, como las banderillas cortas, donde estuvo muy bien.

Andy Cartagena anduvo demasiado vulgar ante el que abrió plaza, un toro manejable pero sin codicia alguna. Mejor en los prolegómenos, esto es, encelando de salida en un corto espacio de terreno para clavar dos rejones en lo alto. Luego, en las banderillas cortas, con el astado pendiente de buscar sus querencias, el benidormí estuvo más acertado en los adornos, como los giros en la cara de su enemigo, que al clavar. Además, resultó todo muy frío, como la tarde. Una labor sin relevancia.

Parecía que el cuarto, un zambombo de 599 kilos, se iba a parar muy pronto. Sin embargo, Cartagena tuvo la virtud de no atacarle demasiado y dejarlo respirar. Así pudo construir una faena de menos a más donde “Pericalvo” puso la guinda en los cites y con movimiento de cabeza de un lado a otro espectaculares. En esta ocasión anduvo mejor a la hora de clavar, sobre todo en las cortas, donde expuso mucho. Aquí su actuación fue mucho mejor que la primera.

FICHA DE LA CORRIDA

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