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«Ampliar el altruismo es el camino de la felicidad»

El budista Matthieu Ricard, considerado «el hombre más feliz del mundo», y sor Lucía coinciden en que hay que darse para ser feliz

Día 11/04/2012
«Ampliar el altruismo es el camino de la felicidad»
VÍCTOR LERENA

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El escenario era el siguiente. Al final de un amplio pasillo, un monje budista, hijo de un renombrado filósofo francés, con túnica roja relativamente corta, zapatos deportivos tipo Nike y calcetines y piernas peludas a la vista. En el otro extremo, una monja de clausura nacida en Tucumán (Argentina), vestida con hábito blanco, residente en Manresa y con un programa en la radio. Entre ellos, un joven periodista que, cual reencarnación de la madre Teresa de Calcuta, dejó las comodidades de Barcelona para ir a ayudar a los niños en Bombay.

Estábamos en los Teatros del Canal, en la calle Cea Bermúdez de Madrid, donde se celebraba el II Congreso Internacional sobre la Felicidad, organizado y patrocinado por Coca Cola. Y nos referimos, en orden de aparición, a Matthieu Ricard, científico, monje budista, traductor para el francés del Dalai Lama y etiquetado mundialmente como «el hombre más feliz del mundo». Después hemos mencionado a sor Lucía Caram, que ella misma se define como «expropiada para la utilidad pública», y Jaume Sanllorente, que repartía sonrisas a diestro y siniestro.

Pero las cosas no siempre son lo que parecen y, tras estas figuras tan poco corrientes, había seres humanos de una gran dimensión y, sobre todo, muy contentos.

Empecemos con Matthieu Ricard. Afirmó que «ampliar el amor altruista es el camino de la felicidad». Es decir, que altruismo (por definición, la diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio), y felicidad, son conceptos profundamente enlazados.

El reto de nuestro tiempo

Ricard subrayó que el altruismo es «el reto de nuestro tiempo» y lo concretó en «tener más consideración con los otros».

Doctor en genética celular por el Instituto Pasteur de París, Ricard lo dejó todo para hacerse monje budista y, tras casi 30 años en el Himalaya, es actualmente asesor e intérprete del Dalai Lama. Durante varios años, fue sometido a un extenso estudio neurológico en el laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin. Fue esta institución la que lo declaró el «hombre más feliz de la tierra», algo indemostrable.

El monje explicó que la felicidad es un estado mental, una forma de ser y ver la vida, que debe ser trabajada y practicada y que «no funciona si nos preocupamos solamente de nuestra propia felicidad; cumplir el amor altruista es el camino a la felicidad».

Textualmente añadió: «Hay mucho que depende de nuestro estado mental interno. Cuando vemos a gente que tiene todo para ser feliz y luego entran en una depresión, es porque su estado mental interno puede eclipsar las condiciones externas, podemos estar en un paraíso y sentirnos desgraciados».

En la jornada de ayer, la segunda y la última del congreso, además de Matthieu Ricard, sor Lucía Caram y Jaume Sanllorente, intervinieron también Rafael Matesanz, fundador de la Organización Nacional de Trasplantes, y el escritor y divulgador científico Eduardo Punset, que ha sido el organizador del congreso.

Sanllorente, un periodista catalán que tras un viaje en la India fundó una ONG en favor de los niños de los arrabales de Bombay, insistió en que ser feliz «es más fácil de lo que pensamos y mucho mejor de lo que nos lo pintan», y que «un porcentaje importante de nuestras angustias son cárceles que hemos construido nosotros mismos, y somos nosotros los que podemos encontrar la llave para salir de ellas».

Querer lo que se hace

Sor Lucía Caram coincidió con el monje budista en que «el secreto de la felicidad está en dar más que recibir, está en amar la vida y en compartirla cada día, en celebrarla y en vivir sin retener». Esta religiosa de verbo fácil y argentino, dio en la clave práctica de la felicidad: «Quiero lo que hago cada día, mi felicidad radica no en hacer lo que quisiera sino lo que demandan las obligaciones que he adquirido», puesto que «mi libertad es vivir para los otros, mi felicidad es estar expropiada para la vida pública». Caram ha puesto en marcha una ONG para atender a los niños en la región argentina de Tucumán.

Finalmente, clausuró la cita Eduardo Punset. «La felicidad es una historia donde son cosas muy sencillas las que dan acceso a la felicidad», destacó, dando la razón con otras palabras a sor Lucía.

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