En Vídeo
En imágenes
Iñigo Cabacas, 28 años, murió tras recibir el impacto de una pelota de goma lanzada por los antidisturbios de la Ertzaintza cuando cientos de personas celebraban el jueves en Bilbao el pase del Athletic a semifinales de la Europa League. La bola de caucho, utilizada por los agentes para disolver altercados, alcanzó al joven en la cabeza, lo que le provocó un estallido craneal con hemorragia cerebral, que finalmente se llevó su vida, según la autopsia revelada el miércoles.
El fatal desenlace, que ha consternado a la sociedad vasca, ha propiciado un fuego cruzado de reproches entre el Gobierno vasco, del PSE, y la «izquierda abertzale», que se ha encargado de avivar y expandir las acusaciones contra el consejero de Interior, Rodolfo Ares, por su «responsabilidad última», como responsable de la Ertzaintza en la muerte del aficionado. Lo califican de «asesinato» a manos de las «fuerzas policiales represivas», a las que acusan de haberse empleado con especial crudeza por hallarse el tumulto junto a una «herriko taberna».
Es posible que se hubiera producido «alguna negligencia»
Comparecencia en el Parlamento
Ares ha reclamado «prudencia» y «tranquilidad» hasta que la investigación determine las «causas que provocaron la muerte», aunque ha mantenido que los ertzainas, que acudieron al lugar de los hechos para «auxiliar» a dos aficionados envueltos en una pelea, fueron recibidos con insultos y agresiones de «violencia extrema». El consejero de Interior ha recordado que mañana comparecerá a petición propia en el Parlamento vasco para detallar toda la información sobre el triste suceso, que despertó ayer una ola de solidaridad con la familia del joven en los campos vascos de fútbol.
Lo cierto es que los familiares y allegados de Iñigo Cabacas manifestaron desde un primer momento su deseo de que la tragedia no fuera politizada y se hiera justicia con «Pitu», cuyo funeral se celebrará esta tarde en Bilbao. Ellos mismos acallaron las consignas «abertzales» coreadas por un grupo de espontáneos durante las primeras concentraciones por la muerte del chaval, abatido en un estrecho callejón peatonal donde se ubica una «herriko taberna».
Pintan la sede socialista de Santurce con «PSOE asesinos» y «Policía asesina»
Uno de los portavoces de la antigua Batasuna Pernando Barrena ha llegado a afirmar que «da la impresión de que en Euskadi vale más un contenedor que la vida de una persona», en alusión a la reacción de denuncia de la clase política vasca ante los últimos episodios de «kale borroka». Desde el PSE, cuya sede en Santurce (Vizcaya) amanecía ayer cubierta con pintadas de «PSOE asesino» y «Policía asesina», acusaron a la «izquierda abertzale» de no tener «vergüenza» de «apropiarse el dolor de una familia para hacer política de la manera más mezquina».







