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Libros / LIBROS DE VINO Y ROSAS

Gustavo Martín Garzo: «Cualquier gran libro es un texto sagrado»

El escritor vallisoletano retoma la senda que inició hace casi 20 años con la novela «Y que se duerma el mar», en la que recrea la bella historia de la niñez de la Virgen María

Día 04/04/2012 - 17.09h

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Gustavo Martín Garzo habla con voz queda y de forma pausada, como los grandes narradores de historias. Esas bellas historias que, de algún modo, nos hemos dejado por el camino ante la vorágine informática que apremia día tras día.

Hace 20 años esa literatura también pausada y premiosa le sirvió al escritor vallisoletano para lograr el Premio Nacional de Narrativa con «El lenguaje de las fuentes».

Casi dos décadas después, Martín Garzo retoma la senda iniciada con esa novela para dar a luz «Y que se duerma el mar», un libro muy cuidado en el que recrea con sutileza y un toque de magia la infancia de la Virgen María.

- ¿Por qué decidió recuperar, de alguna manera, la historia de «El lenguaje de las fuentes?

- Un escritor nunca elige el libro que va a escribir, sino que le viene dado, surge de una necesidad. En aquel momento tenía intención de contar la historia de María, pero no encontré la forma de hacerlo como yo quería. Debo reconocer que aquel libro me dejó cierta insatisfacción y 20 años después decidí contar la infancia de María porque me hacía más fácil contar lo que luego iba a suceder. El niño siempre está abierto a lo maravilloso, a lo prodigioso y la niña María está muy cerca de esa adolescente que empieza a recibir visitas de criaturas misteriosas. Es un libro menos oscuro, donde evidentemente hay dolor, no se rehúye lo inquietante de la vida, pero es una especie de celebración de la vida, del lado más luminoso de la vida.

- ¿Qué le inspira el personaje de la Virgen María?

- Es como un personaje de un cuento y eso ya lo vuelve atractivo, porque ese mundo donde aparece lo maravilloso siempre me ha atraído poderosamente. Lo maravilloso es una forma de mostrar el lado más escondido de la realidad, ese lado que la razón desdeña. Nuestra razón es una casa demasiado pequeña y nuestra vida entera no cabe en esa casa. Es un personaje que está lleno de encanto. Es una intermediaria entre el mundo de la razón y del sueño, entre el cielo y la tierra.

- ¿Y por qué retratarla con un muñón?

- No es una extravagancia, porque yo quería hablar de una persona real, tenía que traerla al mundo, pero María es un icono. Ser humano es imperfecto, es estar incompleto, estar haciéndote a cada momento. La propia vida es una sucesión de pérdidas, en el hombre siempre hay una falta que queremos cubrir de una manera o de otra.

- En medio de nuevos lenguajes, experimentaciones literarias y el «boom» tecnológico, usted ofrece una bella evocación del mundo simbólico. ¿Acaso estamos faltos de bellas historias?

- Estamos faltos de bellas historias y es una tragedia que nuestro mundo las esté dando la espalda. Son historias que han acompañado al hombre desde el origen de los tiempos. El hombre ha sentido que esas historias contenían algo que no se podía perder y por eso se las transmitía a sus hijos. En ellas se contiene todo lo que somos los seres humanos, todas las grandes preguntas de lo que es la vida, las que nos definen como seres humanos. Contar esas historias es hacer vivir esas preguntas.

- ¿Aporta la literatura respuestas a esas preguntas?

- Ninguna pregunta importante tiene respuesta, la literatura no es un manual de autoayuda. La vida es compleja y la literatura tiene enseñanzas. La historia de María contiene la enseñanza de que necesitamos ser salvados y solo el amor puede hacerlo.

- ¿Cree, entonces, en la capacidad salvadora de los libros?

- Son palabras mayores y puedo parecer un iluso, pero la literatura tiene una función salvadora. Cuando leemos un libro siempre estamos esperando que nos aporte algo que nos ayude a vivir. Los grandes libros lo ofrecen. Lees para salvar lo que más amas, para vivir más intensamente tu propia vida. Las palabras de los grandes relatos son palabras portadoras de vida... La literatura es el reino de los ilusos.

- ¿Y el escritor es una especie de salvador?

- No pretendo ir por ahí de redentor de los demás, pero la imagen del escritor es como lo que hizo Noé con el arca en la Biblia. Un relato es como un Arca de Noé donde el escritor pone todo aquello que no quiere que muera para salvarlo. Ese libro, como pasa con el arca, flota y cuando llega a manos del lector toda esa vida que contiene se abre paso en él y le fecunda.

- ¿Ha perdido la religión la capacidad creadora de la que siempre gozó?

- El arte y la creación siguen existiendo, forman parte de la naturaleza humana, pero es muy posible que la religión sí haya perdido la capacidad creadora que en su momento tuvo. La vida cotidiana está llena de momentos artísticos. La gran capacidad del arte es volver deseable la vida.

- ¿Han dejado de tener vigencia los mitos en la actual sociedad?

- Los mitos siguen teniendo vigencia, aunque se olvidan. Están en la base de lo que somos. Recogen experiencias humanas básicas y las transforman en bellas historias para que nos las podamos contar. Son el sustento sobre el que vivimos. Todos estos relatos nos dicen que hay que vivir en el mundo, nos revelan que el único mundo que tenemos es este, aunque está lleno de extraños misterios que no sabemos cuáles son, pero vivir es tratar de aproximarse a ellos.

- ¿Qué les diría a quienes se mofan de la lectura de los textos sagrados?

- Están en un completo error porque son textos esenciales. Un libro como la Biblia está en la base de nuestra cultura y nos ha alimentado desde que éramos niños. El libro de cabecera de Faulkner era la Biblia. Me atrevería a decir que cualquier gran texto literario es un texto sagrado, porque lo sagrado es lo que es capaz de nombrar la vida, la vida es lo sagrado, en definitiva.

- ¿Y el fanatismo que a veces conlleva la religión no tiene parte de culpa?

- Igual que hay malos libros, hay malos lectores. Hay lectores que cogen un libro y lo transforman en algo que no es. Pero eso es problema del que lo ha leído así. Todo libro admite una lectura perversa y estas posturas fanáticas son producto de una lectura perversa de libros que son mucho más complejos que la persona que los ha leído.

- Esta historia, al fin y al cabo, es un maravilloso cuento. Ya no recurrimos a los cuentos para educar a nuestro niños, preferimos dejarlos en manos de los videojuegos.

- No sé qué sociedad estamos construyendo. El videojuego no tiene porqué ser incompatible con los cuentos y la literatura. Pero eso no quiere decir que la cultura audiovisual tenga que anular al libro. Es muy importante que los adultos cuenten a sus niños pequeños historias, y eso es una responsabilidad del adulto, porque el niño siempre va a escuchar un cuento, vive en ese mundo, tiene la necesidad del relato. Es un gravísimo error, hay que contar cuentos a los niños.

«Y que se duerma el mar»

Gustavo Martín Garzo

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NATIVIDAD PULIDO Es uno de los artistas más singulares del Renacimiento español. Se dedicó exclusivamente a la pintura religiosa, pero fue tremendamente original

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