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Desde 1993 hasta 2011, la OIEA ha detectado 2.164 casos de pérdida, robo o desaparición de materiales nucleares
- Desde 1993 hasta 2011, el Organismo Internacional de la Energía Atómica ha detectado 2.164 casos de pérdida, robo o desaparición de materiales nucleares que podrían ser empleados para fabricar una “bomba sucia”.
- Este descontrol es especialmente grave en los antiguos territorios de la extinta Unión Soviética, que al final de la Guerra Fría disponía de 22.000 bombas atómicas repartidas por Rusia, Armenia, Bielorrusia, Kazajstán y Ucrania.
- Tras el desplome de la URSS, algunos casos demuestran el caos en que se sumió su arsenal nuclear, como el cierre de un mercado negro de uranio 235 en Moldavia en junio del año pasado o la detención de un contrabandista ruso en Georgia que quería vender 80 gramos de uranio enriquecido por un millón de dólares en 2006. Pero ni Moldavia ni el Líbano, dos lugares de tránsito habituales para las mafias que trafican con armas, están presentes en Seúl.
- Según el Panel Internacional de Materiales de Fisión, un instituto de investigación de Princeton, un terrorista solo necesita 25 kilos de uranio enriquecido u ocho de plutonio para fabricar una “bomba sucia”, y hay al menos dos millones de kilos de ambos componentes procedentes de armas atómicas y centrales nucleares. Con ellos se podrían fabricar 100.000 bombas atómicas que se sumarían a las más de 20.000 ya existentes.
- Desde la I Cumbre de Seguridad Nuclear en Washington hace dos años, EE.UU. y Rusia han eliminado 37 toneladas de plutonio, con las que se podrían fabricar 17.000 bombas atómicas. Además, Kazajstán ha protegido 13 toneladas de uranio enriquecido y Ucrania ha sacado el uranio enriquecido de su país.












