Economía

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Uniqlo, moda «low cost» «made in Japan»

Con ropa de diseño a precios baratos, la marca textil más famosa de Japón se lanza a los mercados internacionales

Día 02/04/2012 - 16.00h

Casi al mismo tiempo que Zara estrenaba su nueva imagen en la Quinta Avenida de Nueva York, en Tokio hacía lo propio Uniqlo, la principal marca textil de Japón. En Ginza, el barrio más chic y elitista de la capital nipona, esta firma abría la semana pasada una tienda de doce plantas justo frente a la de Zara.

La cercanía no es casualidad. Ambas compañías comparten la misma filosofía de negocio, basada en ropa de diseño a precios asequibles, y han experimentado en los últimos años un espectacular crecimiento tras unos orígenes bastante humildes. Si Amancio Ortega fundó su imperio a partir de un pequeño local de La Coruña en 1975, Uniqlo nació en 1949 en un almacén de ropa de caballero de la prefectura de Yamaguchi. Sin embargo, no daría el salto hasta las prendas juveniles y de señora hasta que, en mayo de 1985, abrió una tienda en Hiroshima llamada Unique Clothing Warehouse. Para abreviar, fue bautizada como Uniqlo, pero la contracción de su nombre fue en aquel momento inversamente proporcional a su expansión por Japón.

800 tiendas en el país nipón

Perteneciente a la empresa matriz Fast Retailing, que posee otras famosas marcas como Comptoir des Cotonniers o Theory, Uniqlo tiene 800 establecimientos repartidos por Japón. Un centenar de ellas están situadas en Tokio, donde en noviembre de 1998 abrió su primera tienda en el vanguardista distrito de Harajuku, famoso punto de reunión de los «fashion victim» nipones aficionados a disfrazarse de «manga». Con 5.000 metros cuadrados, la mayor tienda de Uniqlo es la recién inaugurada en la lujosa «milla de oro» de Ginza, donde operan desde hace décadas las carísimas boutiques de Chanel, Armani o Dior y el metro cuadrado se vende a 20 millones de yenes (183.330 euros).

«Ginza es nuestra mejor puerta a un público global», anunció el jefe ejecutivo de Uniqlo e hijo de su fundador, Tadashi Yanai, quien este año se ha propuesto abrir 100 nuevas tiendas en Asia por «el gigantesco potencial de este mercado y la parálisis que sufre Japón debido al envejecimiento de la población, la baja tasa de natalidad y el punto muerto político».

Al igual que hiciera Zara, pero con una década de retraso, Uniqlo se subió al carro de la globalización que trajo el siglo XXI. En 2001 deslocalizó su producción trasladándola, cómo no, a las fábricas de China, donde al año siguiente estableció su primera tienda en Shanghái.

Haciendo gala del tradicional aislamiento japonés, la textil nipona prefirió abrir cuatro sucursales en Londres, una de las capitales mundiales de la moda, antes que expandirse por sus vecinos asiáticos. Quizás porque la plaza era muy exigente, la aventura no funcionó durante los dos primeros años, pero sirvió para que Uniqlo perfeccionara su estrategia y su «marketing». En 2004, tras firmar acuerdos de colaboración con revistas de moda niponas y fichar para sus anuncios a populares actrices como Norika Fujiwara, la compañía remontó el vuelo con diseños renovados que pronto triunfaron en Oriente y también en Occidente.

Con 61 establecimientos en Corea del Sur (20 de ellas en Seúl), 54 en China, 16 en Hong Kong, 9 en Taiwán, 5 en Singapur, 3 en Malasia y 3 en Tailandia, Uniqlo también ha desembarcado en Nueva York, Londres, París y Moscú. Desde 2009, aspira a introducirse en Alemania, Italia y España, pero primero la crisis y luego el tsunami del año pasado han aplazado sus planes.

El impacto del tsunami

Precisamente, la catástrofe del tsunami y las fugas radiactivas de Fukushima disminuyeron un 2,4% las ventas en Japón en 2011. Un revés para el grupo matriz Fast Retailing, que hace en el mercado doméstico el 80% de sus ingresos, que ascienden a 820.300 millones de yenes (7.504 millones de euros). La difícil situación que atraviesa el imperio del Sol Naciente por su alicaída economía, estancada en una deflación que impide la subida de precios, no ha hecho sino acelerar la expansión internacional de Uniqlo.

Colaborando con diseñadoras de prestigio como Jil Sander y Shiatzy Chen, este grupo textil se ha marcado como objetivo crecer un 20% anual para que sus ventas asciendan en 2020 a cinco billones de yenes (45.839 millones de euros). De ellos, un billón de yenes (9.167 millones de euros) procederían del negocio en Japón, otros tres billones de yenes (27.506 millones de euros) del mercado internacional y el billón de yenes restante (9.167 millones de euros) de las otras marcas de Fast Retailing.

Sus ventas en el extranjero se dividirían, a partes iguales de un billón de yenes (9.167 millones de euros), entre China, Asia y Occidente (Europa y Estados Unidos).

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